Publicado: 8 de Febrero de 2015

Emdr es una terapia desarrollada por la doctora Shapiro de la escuela de Palo Alto en California cuyas siglas significan desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares, y es por ahora el tratamiento de elección para el trastorno de estrés postraumático y otros trastornos del ánimo, ansiedad, disociativos y somatomorfos. Es un método complejo e integrativo, que incluye conocimientos teóricos y técnicas procedentes de muchas orientaciones psicoterapéuticas y que enfoca como material significativo pensamientos, sentimientos, emociones y sensaciones físicas, abordando por completo el mundo mental del paciente.

Para entender su eficacia es necesario recordar que nuestro cerebro es un complejo entramado de información, almacenada y organizada en grupos de recuerdos que se asocian por medio de la comunicación neuronal distribuida por todo el cuerpo, no sólo en el cerebro. La memoria es una función cognitiva que permite la recuperación de esos recuerdos de forma  más o menos consciente. Contamos con una memoria implícita, que reside en el hemisferio derecho del cerebro, responsable de recoger sensaciones físicas, percepciones, emociones, conductas. El hemisferio izquierdo se especializa en una memoria explícita, consciente. Un ejemplo de memoria implícita es la que activamos cuando montamos en bicicleta, cocinamos o realizamos cualquier actividad bastante interiorizada y automatizada; o cuando sentimos una sensación de malestar (o bienestar) en una situación y no sabemos por qué, aunque nuestro organismo sí lo recuerda. La memoria explícita se activaría cuando evocamos cómo aprendí a montar en bicicleta o quién me enseñó determinada receta de cocina. Cuando nos ocurre un suceso abrumador, sintiéndonos sin recursos para afrontarlo, puede ocurrir que parte o la totalidad de los recuerdos asociados se queden en la memoria implícita, no estando integrados y produciendo sensaciones de malestar o estados emocionales desagradables e intensos que se perciben como incontrolables o intrusivos. Con EMDR se facilita la integración de esos recuerdos traumáticos en la memoria consciente, permitiendo dar un significado a esos recuerdos de nuestra autobiografía y activar nuestros recursos para archivarlos en la memoria a largo plazo, donde ya no nos perjudican en el presente.

La terapia EMDR no sólo es recomendable en el trastorno por estrés postraumático, sino también en estados de ánimo deprimido, problemas de ansiedad (ataques de pánico, fobias, Toc, agorafobia), somatizaciones, adicciones y trastornos alimentarios.

EMDR promueve la toma de conciencia de los propios estados emocionales, de las necesidades a menudo antagónicas como la necesidad de independencia y al mismo tiempo la de apego; estimula la capacidad de armonizar los diferentes rasgos de personalidad y los conflictos internos. En suma, favorece la integración de todos los aspectos personales,  favoreciendo el bienestar con uno mismo y con los demás.