Publicado: 1 de Febrero de 2015

A pesar de que según estudios realizados viajar en avión es 29 veces más seguro que viajar en automóvil, la fobia a volar es un incómodo compañero de viaje para un elevado número de personas que deben utilizar el avión como medio de transporte. Dos de cada tres pasajeros sufren trastornos cuando vuelan o fobia a volar, y uno de cada cinco, evita subirse a un avión.

Muchas personas han renunciado a trabajos o ascensos laborales por sufrir fobia a volar y no saber cómo superarla, o han conducido muchos kilómetros para evitar un trayecto en avión.

La ansiedad que provoca la fobia a volar no se limita exclusivamente al momento del vuelo en sí, sino que se extiende a los momentos previos (desde que la persona sabe que ha de tomar un avión) y a todas las situaciones relacionadas con el viaje: preparar del equipaje, trasladarse al aeropuerto, facturar las maletas…

Para eliminar o reducir la fobia a volar existen varias técnicas que, combinadas, son altamente eficaces:

Entrenamiento en respiración: Consiste en aprender a cambiar un patrón de respiración rápida por uno de respiración lenta. Ante situaciones de alta ansiedad una respuesta común es hiperventilar, y con ello podemos provocar la aparición o intensificación de toda una serie de síntomas que no harán más que prolongar e intensificar la ansiedad. En su lugar, se enseña una forma de respiración lenta que actúa como técnica de relajación.

Técnicas de cambio de pensamientos: Un aspecto importante en nuestra reacción ante las situaciones es el modo en que interpretamos esas situaciones. Con cierto entrenamiento se puede aprender a identificar y modificar los pensamientos “erróneos” y exagerados acerca de la situación de vuelo y sustituirlos por alternativas más cercanas a la realidad, disminuyendo enormemente la ansiedad frente al vuelo. Consiste en plantearnos si las situaciones que nos generan miedo son realmente plausibles, o si por el contrario son posibilidades remotas.

Exposición en imaginación: Consiste, en primer lugar, en elaborar una lista de las situaciones temidas relacionadas con el vuelo (hacer la maleta, ir en coche hasta el aeropuerto, hacer cola en facturación, escuchar el aviso por nuestro vuelo, la entrada en el avión, el despegue…). En segundo lugar la persona visualizará cada una de las situaciones mientras realiza ejercicios de relajación y el organismo se acaba habituando a dichas situaciones.

Actualmente, además, algunas compañías de vuelo disponen de programas de intervención muy adecuados para tratar este tipo de fobias tan incapacitante.

Estos son algunos consejos para intentar mantener a raya la ansiedad que nos puede provocar la fobia a volar. Si el problema es grave y es importante solucionarlo, siempre es recomendable acudir a un psicólogo especialista en fobias para que pueda ayudarle a superar la fobia a volar.