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Pensamientos extremistas: Todo o Nada.

Publicado: 1 de Febrero de 2015

¿A veces te da la sensación de que los pensamientos negativos te asaltan? ¿Crees que en ocasiones son exagerados o demasiado extremistas? ¿Sientes que a veces ves la vida polarizada, como si las cosas solo pudieran ser en blanco o negro?

Si todo esto te suena , significa que tu mente recurre frecuentemente a una de las distorsiones del pensamiento más comunes: Pensamientos de tipo Todo o Nada. Este tipo de pensamiento puede llegar a producir ansiedad, angustia, depresión, sensación de culpa, sentimientos de inferioridad, perfeccionismo, rabia, etc.

Una técnica muy útil para intentar redirigir nuestros pensamientos cuando están dentro de esta distorsión es la de “Pensar en matrices grises”. La base es muy sencilla. Por lo general somos capaces de saber que todas nuestras ideas se sitúan en algún lugar entre el 0 y el 100 sin pertenecer al 0 o al 100, puesto que lo más habitual es que no tengamos ideas extremistas.

Muchas veces creemos que nuestra manera de comportarnos o la manera de comportarse de los demás deberían ser perfectas, sin margen de error. Creemos que un solo fallo puede acabar con el trabajo de meses. Que un error puede hacer que nuestro entorno desconfíe de nosotros o nos deje de apreciar. A veces, nos equivocamos al pensar que los demás nos darán la espalda o nos abandonaran si nos equivocamos o si hacemos algo mal. O somos incapaces de entender porque una persona se comportaría de cierta manera, si para nosotros está claro que la mejor manera de actuar es otra.

En estos casos, nos hemos de plantear como de extremista es nuestro pensamiento. Por ejemplo, si nos equivocamos en el trabajo, deberíamos pensar cuanto tiempo llevamos trabajando correctamente, qué referencias tienen de nosotros, y por tanto, determinar en qué porcentaje hemos trabajado bien. Una vez tengamos una cifra definida, deberemos meditar en qué medida afecta nuestro error a ese porcentaje, es decir, cuanto resta. Si a nuestra manera de actuar le damos ciertas puntuaciones, y a los fallos y errores les damos valoraciones correspondientes, nos daremos cuenta de que en la mayoría de ocasiones lo que hacemos es ponernos en el peor de los casos, los cuales suelen estar poco justificados.

Admitir que aunque en general actuamos correctamente pero que no somos perfectos, que en ocasiones nos equivocamos o no actuamos como deberíamos por ciertas circunstancias, nos ayudará a aceptar la realidad sobre el mundo y sobre nosotros mismos sin que nuestra autoestima salga perjudicada. Si intentamos contrarrestar nuestros pensamientos autocríticos, si reconocemos nuestros errores y nos perdonamos será más fácil que nos aceptemos a nosotros mismos y tengamos una visión del mundo mucho más realista.

Si sientes que no puedes controlar este tipo de pensamientos, no dudes en ponerte en manos de un profesional que te proporcione herramientas para ser capaz de reflexionar sobre estos pensamientos cuando se produzcan.

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