Publicado: 8 de Diciembre de 2017

Cuando se habla de un trastorno de personalidad, se hace referencia a un patrón experiencial y de comportamiento que se aparta de manera significativa de las expectativas de la cultura de la persona. No se refiere a algo transitorio, sino a un patrón más o menos estable en el tiempo, y que queda patente en la forma de pensar de la persona, en sus estados afectivos, en la forma de relacionarse y en el propio autocontrol. Esta dinámica descrita es inflexible y se refleja en la mayoría de situaciones que vive la persona, causando una interferencia negativa en diferentes áreas de su vida (relaciones interpersonales, trabajo, autoconcepto, manejo emocional…).

Como esta forma de comportarse se aleja de lo culturalmente establecido, la percepción que se tiene de las personas que padecen este tipo de trastorno puede ser considerada extraña, hasta el punto de resultar molesto para los demás. De hecho, puede ser más fácil que este problema lo detecte mejor el entorno de la propia persona que ella misma. Hablamos de creencias y conductas tan arraigadas, que es fácil que la persona no vea un problema en ello y normalice pensamientos y comportamientos desadaptados.

El inicio de esta patología suele establecerse en la adolescencia o principio de la edad adulta y, aunque se mantiene en el tiempo, no siempre es igual de grave o de intenso.

Dentro de esta patología encontramos problemas muy diversos que en nada se parecen unos a otros y que comúnmente se dividen en las siguientes categorías:

  • Estilo de personalidad extraño o excéntrico, introvertido y con ausencia de relaciones cercanas, hasta poder llegar al aislamiento. Dentro de esta categoría encontramos tres patrones diferentes:

    • Paranoide
    • Esquizoide
    • Esquizotípico
  • Estilo de personalidad muy emocional (hasta resultar dramático), impulsivo, extrovertido, social e inestable. Son rasgos que se manifiestan de forma muy expresiva y llamativa. Los patrones de esta categoría son:
    • Antisocial
    • Límite
    • Histriónico
    • Narcisista
  •  Estilo de personalidad ansioso y temeroso. Presentan miedos anormales que afectan las relaciones interpersonales y a su propia persona. Encontramos tres tipos:

                  - Evitativo


                  - Dependiente


                  - Obsesivo-compulsivo

Si hay sospecha de este tipo de patología es importante consultar a un profesional especialista en el tema para su correcta evaluación y detección. Aunque hayamos hablado de un patrón que se mantiene en el tiempo no quiere decir que no existan intervenciones para su correcto tratamiento. De ahí la importancia de una adecuada evaluación para elegir el procedimiento de intervención más eficaz para la persona. En siguientes artículos profundizaremos en algunos de estos trastornos de personalidad.