Publicado: 11 de Junio de 2015

Nadie puede vivir sin responder con cierto nivel de activación psico-fisiológica de forma cotidiana. Pertenecemos al reino animal, y como tantos otros primos lejanos (el resto de animales denominados “irracionales”) respondemos con activación (estado de alerta) en situaciones diversas y ante estímulos determinados. Como hemos comentado anteriormente, ello es completamente normal. La anormalidad reside en la exageración de la respuesta de ansiedad y en la activación de patrones psicológicos de respuesta irracional. Ya conocemos como respondemos frente a la ansiedad, mas  ¿qué es lo que hace que respondamos con ansiedad?. 


Vamos a verlo:

Situaciones, objetos, animales y personas objetivamente peligrosas. Ante una alarma de incendio en un edificio, ser testigos de un atraco, la visión de un arma apuntándonos, un animal salvaje, una persona enfurecida… normalmente producirán una activación de nuestro estado de alerta. Esta respuesta se produce por el procesamiento básico cerebral a nivel hipotalámico con intervención de órganos como la amígdala y su correspondencia con el córtex cerebral, donde se codifica e identifica la información.

Algunos “miedos” considerados por algunos expertos como “evolutivos”: la altura, ruidos intensos, roedores y reptiles, el fuego… pueden hacernos responder con cierto nivel de angustia. Se cree que algunos de estos miedos se han incorporado a nuestro “acervo genético” debido a que en el pasado fueron causa de daño y muerte para nuestros antepasados más remotos.

Estímulos fóbicos. Algunas personas responden con ansiedad ante la presencia de determinados estímulos (fobia simple). Además de los expresados en los puntos 1 y 2, podemos incluir entornos sociales, multitudes, lugares cerrados, animales, medios de transporte, sentirse indefenso en un lugar público o privado (agorafobia), conduciendo, etc.

Fuentes diversas de estrés o entornos generadores de estrés. Algunas personas se muestran muy activadas en el entorno laboral, en hospitales, tanatorios, entornos de aprendizaje, contextos de evaluación (selección de personal, oposiciones, etc.), el entorno familiar, deporte de competición,  etc.

Situaciones vitales críticas, de cambio y adaptación (en uno mismo y en otros). Empezar en un nuevo trabajo o colegio, mudanzas, contraer matrimonio, tener hijos, separación y divorcio, viajes, un accidente, etc.

La enfermedad y los trastornos psicológicos. Padecer una enfermedad o un trastorno psicológico es un importante estresor. En ocasiones, en terapia nos encontramos con que la ansiedad es una consecuencia del trastorno o malestar que sufre el paciente.

Sustancias psicoactivas y psicofármacos. Algunos productos pueden causar síntomas de ansiedad o estrés: medicamentos diversos para tiroides, asma, para adelgazar y otros; la cafeína, la nicotina, la cocaína, drogas estimulantes, etc.

Incidentes tramáticos y abusos. Durante el suceso y al acceder a su recuerdo (consciente o no). Una fuerte importante de ansiedad estudiada por psicólogos es el estrés postraumático. El acceso a recuerdos de abusos y acontecimientos traumáticos.

Eventos internos: eventos interoceptivos, pensamientos, recuerdos, imágenes y anticipación cognitiva de eventos dolorosos. Una fuente de ansiedad extremadamente importante.  

Seguro que no habían imaginado cuántas situaciones pueden ser reproductoras de ansiedad; cuántos eventos pueden potenciar un estado de estrés importante. Si se percatan de que últimamente están nerviosos o tensos, revisen si recientemente se han expuesto a algunas de las situaciones comentadas o si se encuentran en alguno de los procesos comentados. Si es así, con toda probabilidad estarán sufriendo un proceso de estrés o ansiedad.