• Abuso de Internet

    Abuso de Internet

    21 de Febrero de 2015 a las 15:40

    En estos últimos años internet se ha convertido en una verdadera realidad para muchísimas personas que viven la mayoría de su tiempo libre “navegando” en la red. Esta nueva realidad produce y amplifica problemas que en la otra realidad, la de las relaciones directas interpersonales, se quedan sólo en la fantasía. En esta modalidad de relación las personas creen poder actuar con mayor libertad y esto produce una serie de efectos positivos, poder interactuar con más soltura, sentirse más importantes etc. Pero también, los problemas se hacen más agudos; como decía Oscar Wilde :“Nos han dicho que los sueños se convertirán en realidad, pero se han olvidado que también las pesadillas son sueños”.

    Los chicos adolescentes y preadolescentes pasan horas controlando los perfiles sobre las redes sociales de amigos no pudiendo parar de algún modo, convirtiendo un juego en una compulsión a la que difícilmente pueden enfrentarse. Junto con el de las redes sociales tenemos también todos los problemas relacionados con las compras de objetos y la búsqueda compulsiva de todo tipo de informaciones.

    En los adultos encontramos problemas relativos a la dependencia decyber-sexo o el juego de azar, que pudiendo ser realizados desde el propio ordenador involucran a las personas sin que estas se puedan dar cuenta de haber entrado en un callejón sin salida.

    Principales tipos de problemas relacionados con el abuso de internet:

    -Compras compulsivas en la red

    -Juegos de azar

    -Dependencia del chat

    -Information Overloading Addiction

    -Dependencia del cyber-sexo

  • Adicciones

    Adicciones

    6 de Enero de 2015 a las 17:47

    La característica fundamental de las adicciones es la pérdida de control. Son conductas que generan un bienestar inmediato (o alivian un malestar) pero, a la larga, pueden interferir en todos los aspectos de la vida de una persona, pues el uso compulsivo de aquello que genera la adicción tiene mayor prioridad que cualquier otro comportamiento con mayor valor en el pasado del sujeto.

    Se pueden desarrollar adicciones a sustancias (alcohol, tabaco, cannabis, etc.) o ante conductas (juego, compras, internet, etc.)

      • Dejar de fumar

        Todos los fumadores reconocen actualmente los riesgos que supone el tabaco, sin embargo, dejar de fumar supone un reto terriblemente difícil para algunas personas. La ayuda profesional puede ayudarnos a superar ese reto y vencer la dependencia.

  • Adolescencia

    Adolescencia

    8 de Febrero de 2015 a las 19:19

    La adolescencia es un período complejo en el que se producen numerosos cambios en la persona, tanto a nivel biológico, psicológico, como social. Todos estos cambios, que se producen con mucha rapidez, en ocasiones, no son asumidos adecuadamente por los propios adolescentes, por las propias familias e incluso por el entorno social que rodea a la persona, generando multitud de conflictos.

    En nuestro centro ayudamos al adolescente a encontrar su lugar, a disminuir los síntomas desagradables que pueda tener, a encontrar un sentido y a ajustarse a todos los cambios que está teniendo mejorando su salud bio-psico-social.

    Algunos de los diferentes trastornos o problemáticas más comunes que ocurren durante la adolescencia y necesitan ayuda psicológica son los siguientes:

    Problemas en la relación padres-hijos: Problemas relacionados con la etapa adolescente que necesitan ayuda psicologica; rebeldía, inconformismo, deseo de libertad, inestabilidad emocional, crisis de identidad que afectan a la relación padres-hijos.

    Timidez en las relaciones interpersonales: Se manifiesta en timidez, aislamiento social, inseguridad ante otras personas, dificultad para hacer amigos. Todo esto asociado a un malestar por parte del adolescente, que necesita ayuda psicológica para superar todas las barreras.

    Depresión: En la adolescencia, la depresión no se manifiesta como en los adultos, sino que lo hace a través del comportamiento agresivo, irritable, triste, cambios en el estado de ánimo, problemas de ingesta o sueño, bajo rendimiento académico y otros problemas de adaptación. Es necesaria ayuda psicológica para superarla y no causar mayores complicaciones.

    Autoestima: Valorable cuando existe una percepción por parte del adolescente de no estar a la altura de sus compañeros, de su grupo de amigos o no merecer la amistad de los mismos. Produce problemas de bajo estado de ánimo, mostrarse agresivo, bajo rendimiento académico, falta de apetito. Es importante recibir ayuda psicológica para solucionar todos los aspectos en la vida del adolescente.

    Trastornos de alimentación: Estos trastornos pueden derivar en graves consecuencias físicas y psicológicas. En un principio, se caracterizan por un deseo excesivo de adelgazar, una imagen corporal alterada, preocupación extrema por perder o ganar peso, ingesta compulsiva de comida, insatisfacción personal constante. Es necesario establecer la ayuda psicológica lo más temprana posible, siendo necesario la colaboración de los padres.

    Tics: Referido a la existencia de tics motores (mover el cuello, parpadear..), vocales simples (aclarar el cuello, inspirar..), complejos (saltar, tocar..) y otros que refieren de la ayuda psicológica de un terapeuta.

    Ansiedad: La ansiedad puede estar presente en todas las etapas del ciclo vital y necesita de ayuda psicologica. En la adolescencia también se puede sufrir ansiedad, ya sea de una manera esporádica, ante determinadas situaciones (exámenes, relaciones interpersonales, acosos escolares, etc) o de un modo generalizado, con miedos y preocupaciones constantes hacia múltiples aspectos.

    Agresividad: En esta etapa, se puede apreciar este problema en la falta de control sobre las emociones, explosiones constantes de ira, peleas, incumplimiento de normas, lenguaje desafiante, provocaciones y conflictos. Es necesaria la ayuda psicológica de un terapeuta.

    Consumo de sustancias: Referidos a los problemas relacionados con el uso y abuso de sustancias tóxicas como el tabaco, cannabis, alcohol, cocaína y otra sustancias psicoactivas nocivas para la salud. La mayoría de estas sustancias se comienzan a consumir en la adolescencia, por lo que es el momento más adecuado para iniciar la ayuda psicológica que evite el establecimiento de hábitos nocivos contra la propia salud.

  • Agorafobia

    Agorafobia

    6 de Enero de 2015 a las 20:27

    La agorafobia es una fobia social, un problema que afecta aproximadamente al 3,5% de la población mundial. Este trastorno se caracteriza porque la persona experimenta un miedo muy intenso cuando se encuentra en situaciones o lugares en los cuales le puede resultar difícil o embarazoso escapar.


    Esta ansiedad conduce a comportamientos evitativos. Es decir, la persona restringe su radio de acción a los lugares en los cuales se siente segura y comienza a permanecer cada vez más tiempo en casa. Lo usual es que evite mezclarse con la gente, que se resista a viajar en coche, autobús o avión, que no quiera entrar en un ascensor o atravesar un puente y que incluso desatienda algunas de las responsabilidades básicas del hogar, sobre todo cuando estas equivalen a salir de casa.


    Obviamente, evitar estas situaciones, que son tan comunes para el resto de las personas, va limitando cada vez más sus relaciones interpersonales.


    Cuando la persona se ve obligada a enfrentarse a las situaciones temidas, puede desarrollar una crisis de angustia, en la cual experimenta fuertes palpitaciones, sudoraciones, escalofríos, siente que le falta el aire y tiene problemas para respirar. Estos síntomas se acompañan con una sensación de irrealidad, el miedo a volverse loco e incluso a morir. En los casos más graves, ni siquiera es necesario que la persona se exponga a la situación temida, el solo hecho de recordarla o imaginar que puede llegar a enfrentarla ya desencadena estos síntomas.


    De esta forma se cumplen sus peores pronósticos. En un principio la persona temía a hacer el ridículo, desmayarse o perder el control delante de los demás y finalmente sus miedos se hacen realidad debido a la ansiedad que experimenta. Así se instaura el círculo vicioso de la fobia y, a menos que cuente con un tratamiento psicológico, es muy difícil de eliminar.


    ¿Cuáles son las causas de la agorafobia?


    Aunque no se conoce con certeza qué causa la agorafobia, existen diferentes teorías que intentan explicar esta condición. Por ejemplo, se ha descubierto que las personas con agorafobia también tienen dificultades con la orientación espacial y se les dificulta mantener el equilibrio ya que no logran combinar bien la información proveniente del sistema vestibular, visual y propioceptivo. Muchas de las personas que padecen esta fobia tienen dificultades en el sistema vestibular por lo que se apoyan más en las señales visuales y táctiles. Por eso, cuando se encuentran en espacios abiertos o con muchas personas, pueden sentirse desorientadas y confundidas. 


    Otra explicación se basa en la teoría del apego. Según esta teoría, las personas con agorafobia no han podido desarrollar un apego seguro en su niñez por lo que no han logrado potenciar las habilidades sociales básicas. Así, la agorafobia no sería más que una respuesta de amenaza ante la ausencia de una “base segura”. En este sentido, un estudio reciente sugiere que el verdadero problema del agorafóbico no es la diferencia entre el espacio público y el privado sino entre la percepción de seguridad y peligro. Y es que estas personas solo se sienten seguras cuando están en un espacio privado y limitado donde tienen el control pero se sienten amenazadas ante la presencia de extraños o en lugares donde no pueden ejercer el control.


    Por supuesto, también hay psicólogos que hacen referencia a un componente genético ya que la agorafobia a menudo aparece junto a otros trastornos de ansiedad, fobias específicas o el abuso de sustancias.


    Sin embargo, el mecanismo mediante el cual se instaura la agorafobia casi siempre es el mismo: la persona experimenta una vivencia negativa en un lugar del cual le resulta difícil escapar y a partir de ahí crea una asociación negativa que se activa cuando entra en un lugar similar. En muchos casos la persona es consciente de que se trata de un miedo irracional, que no tiene razón de ser, pero aún así no logra controlarlo porque cuando la fobia aparece, toma el control. 


    El tratamiento de la agorafobia


    La buena noticia es que la agorafobia tiene solución. La mayoría de los tratamientos psicológicos se centran en dos aspectos fundamentales: que la persona aprenda a controlar los síntomas ansiógenos que provocan la crisis de angustia y en lograr que el comportamiento de evitación desaparezca. La exposición al estímulo temido en un entorno controlado, lo que se conoce como desensibilización sistemática, es una de las técnicas más utilizadas y eficaces pero no es la única, existen otros métodos y enfoques. 


    Afortunadamente, de las personas que terminan el tratamiento para la agorafobia, alrededor de un 65 o 75% logran que los síntomas remitan completamente. 

  • Ansiedad

    Ansiedad

    28 de Diciembre de 2014 a las 00:39

    Todas las personas sienten ansiedad en algún momento de su vida, es necesaria y nos ayuda a enfrentarnos a los cambios y demandas del ambiente, por tanto es una reacción adaptativa.

    El problema surge cuando este estado se mantiene a lo largo del tiempo, o cuando percibimos como una amenaza situaciones que en realidad no lo son. En estos casos, aparecen las consecuencias negativas. Entre los síntomas más comunes encontramos los dolores de cabeza y espalda, dificultades de concentración, olvidos frecuentes, insomnio, etc. A largo plazo el desgaste producido por la activación continuada puede generar enfermedades graves.

      • Ansiedad ante los exámenes

        Muchos estudiantes experimentan emociones negativas como consecuencia de un inminente examen que perciben como amenazante. Los exámenes son situaciones estresantes para todos pero, en ocasiones, esta ansiedad es tan intensa que impide al estudiante aprovechar todo su potencial o incluso, realizar el examen correctamente. Con el tiempo, este estado de activación mantenida puede suponer un problema para la salud.

  • Autoestima

    Autoestima

    6 de Enero de 2015 a las 17:49

    La “autoestima” es la valoración que hacemos de nosotros mismos a partir de sensaciones y experiencias que hemos ido incorporando a lo largo de la vida. Nos sentimos listos o tontos, capaces o incapaces, nos gustamos o no. Esta autovaloración es muy importante, dado que de ella dependen en gran parte la realización de nuestro potencial personal y nuestros logros en la vida.

  • Bloqueo mental o emocional.

    Bloqueo mental o emocional.

    7 de Septiembre de 2015 a las 19:36

    ¿Cómo saber si has sufrido un bloqueo mental o emocional?

    Si en ocasiones te quedas en blanco y no sabes qué decir…

    O a veces te cuesta pensar con claridad…

    Si te sientes estancado/a y no sabes por qué…

    Es muy probable que estés sufriendo un bloqueo mental, una sensación particularmente incómoda en la cual no logras coordinar las ideas o te sientes atrapado, sin poder llevar a buen puerto tus planes. Se trata de un síntoma frecuente de ansiedad y puede ocurrir en cualquier contexto, ya sea en el trabajo, en el momento de un examen o incluso en el marco de una relación de pareja.

    ¿Qué es el bloqueo mental?

    Básicamente, el bloqueo mental es una resistencia provocada por la negación de algún pensamiento o emoción. Por tanto, es una especie de mecanismo de defensa que se pone en marcha automáticamente cuando nuestra mente quiere mantener alejadas aquellas ideas o sentimientos que pueden perturbarnos.

    El bloqueo mental se puede manifestar de diferentes maneras, pero lo más usual es la sensación de no poder pensar con claridad. En esos momentos nuestra capacidad para organizar los pensamientos merma considerablemente y no logramos solucionar problemas que en otras circunstancias habrían sido pan comido. A menudo también se experimenta una sensación muy incómoda de inmovilismo, ya que por mucho que nos esforcemos, sentimos que no logramos avanzar.

    Esta sensación puede ser puntual y aparecer en periodos de gran estrés o cuando estamos muy cansados, pero también puede perdurar a lo largo del tiempo, como cuando hemos sufrido un trauma. En estos casos, el bloqueo mental suele venir acompañado con un bloqueo emocional y se convierte en un obstáculo que nos impide avanzar, generando emociones negativas como el miedo, la tristeza, el enfado o incluso la culpa.

    El problema es que cuanto más bloqueados estamos, menor será nuestra capacidad para sentir y pensar con libertad, por lo que si no salimos rápido de esta situación, corremos el riesgo de caer en un círculo vicioso muy dañino.

    Bloqueo mental: ¿Cómo reconocerlo?

    La forma de presentación de un bloqueo mental varía mucho de una persona a otra y depende fundamentalmente de la causa que generó el problema. No obstante, algunos de los síntomas más comunes son:

    • Plano psicológico: pérdida de energía, agotamiento, tensión interna, insatisfacción, sufrimiento, pérdida de sentido e imposibilidad de llevar adelante los planes
    • Plano físico: dolor de cabeza, náuseas, problemas en la piel, trastornos gastrointestinales y/o una vida sexual insatisfactoria

    Cuando el bloqueo mental o el bloqueo emocional es un síntoma de ansiedad suele hacer su aparición en las situaciones más inoportunas, como por ejemplo: cuando debes presentarte a un examen y te quedas completamente en blanco, o cuando acudes a una reunión de trabajo pero no logras concentrarte en lo que estás haciendo.

    En algunas ocasiones el bloqueo mental aparece como un síntoma de las fobia social. En estos casos la persona no logra hablar en público o interactuar con los demás porque está completamente paralizada, lo cual genera una gran angustia.

    Las causas de los bloqueos mentales o emocionales:

    • Trastornos psicológicos: algunas patologías, como la ansiedad, el trastorno de pánico, la depresión, las fobias y el trastorno por estrés postraumático pueden provocar un bloqueo mental más o menos intenso ya que en estas condiciones las emociones toman el mando y nos impiden pensar con claridad.
    • Falta de conexión con las emociones: las emociones son una vía para expresar lo que sentimos y pensamos, de esta forma también exorcizamos nuestros demonios interiores. Sin embargo, cuando tenemos la costumbre de reprimir las emociones, estas terminan enquistándose y en periodos de gran estrés, vuelven a salir y pueden provocar un bloqueo mental.
    • Traumas no resueltos: todo lo que nos ocurre se queda grabado en nuestra memoria, aunque no siempre seamos capaces de acceder a esa información. Algunas veces, cuando las situaciones han sido particularmente dolorosas desde el punto de vista emocional y no las hemos asumido, el más mínimo detalle puede reactivar el trauma y conducirnos a un bloqueo mental.
    • Creencias erróneas adquiridas en la infancia: en la base de los bloqueos a menudo se encuentran experiencias infantiles de desvalorización, desprecio y humillación. De hecho, los mensajes que recibimos de nuestros padres o tutores cuando éramos niños pueden haberse quedado en nuestro inconsciente. Frases tan destructivas como “eres tonto”, “no sirves” o “nunca llegarás a nada” impiden que más tarde, de adultos, consigamos lo que queremos y merecemos.
    • Sentimiento de culpa: la culpabilidad es una de las sensaciones más dañinas que existe ya que nos mantiene atados al pasado, a un error que cometimos pero que no logramos superar. Por eso, en muchas ocasiones los bloqueos se originan a raíz de una equivocación que no hemos podido perdonarnos y que continúa determinando nuestro comportamiento a través de creencias del tipo: “no soy lo suficientemente bueno” o “no merezco que me pasen cosas buenas”.
    • Idealización del yo: cuando la persona tiene una imagen demasiado idealizada de sí mismo o cuando tiene una fuerte tendencia al perfeccionismo, puede sufrir bloqueos mentales o emocionales si sospecha que sus decisiones no estarán a la altura o que no le conducirán a un resultado satisfactorio. Detrás de este problema se esconde un profundo miedo al fracaso que puede llegar a ser muy inmovilizante.
    • Situaciones muy tensionantes: en ocasiones sufrimos un bloqueo puntual, que no se debe a nuestras creencias o a traumas irresueltos sino al hecho de que la situación en la que estamos inmersos genera tanta tensión que no somos capaces de soportarla, casi siempre porque pensamos que no vamos a estar a la altura de las expectativas. En estos momentos podemos quedarnos en blanco, ya que nos sentimos desbordados y nuestro cerebro reacciona a esa sobretensión “desconectándose”.

    Las consecuencias de un bloqueo mental o emocional

    El bloqueo emocional o mental puede llegar a ser una situación muy angustiante, ya que la persona siente que no puede avanzar. Si esta situación se mantiene durante mucho tiempo, puede generar depresión, desesperanza e incluso la pérdida de sentido de la vida ya que cuando no vemos la salida, nos resulta difícil mantener una actitud positiva y no derrumbarnos.

     En cierto punto del camino, muchas personas comienzan a preguntarse por qué les está sucediendo eso y asumen un papel de víctima que no hace sino potenciar la sensación de pérdida de control y sumirles en una espiral de negatividad.

    A la larga, el bloqueo mental también puede generar problemas en el aprendizaje, pues a la persona le resulta complicado retener información nueva. Por supuesto, cuando se trata de alguien que debe desarrollar un trabajo creativo, el bloqueo mental puede llegar a ser abrumador, ya que limita la fluidez de las ideas y merma considerablemente la creatividad.

    El bloqueo mental como una oportunidad para el cambio

    Aunque las sensaciones que genera un bloqueo mental suelen ser muy desagradables, lo cierto es que se trata de una señal de alarma y, como tal, debemos prestarle atención. De hecho, en algunas ocasiones los bloqueos emocionales nos protegen de sentimientos, pensamientos o emociones que no estamos preparados para enfrentar en ese momento, pues no contamos con los recursos necesarios.

    En otros casos, ese bloqueo puede estar indicándonos que la forma en la que estamos manejando algunos aspectos de nuestra vida no es la más adecuada y deberíamos reflexionar al respecto. Por tanto, sufrir un bloqueo emocional también puede convertirse en una oportunidad para cambiar y mejorar. Recuerda que no se trata de ocultar las preocupaciones y obviar los sentimientos sino de enfrentarlos y salir fortalecidos de esa experiencia.

    El tratamiento de los bloqueos mentales o emocionales

    Los bloqueos emocionales nos impiden crecer, ya que nos mantienen sometidos al miedo o a creencias limitantes que no tienen razón de ser. Por tanto, para eliminar un bloqueo mental hace falta que nos enfrentemos a su carga emocional y descubramos cuál es su origen.

    En El Prado Psicólogos te ayudaremos a comprender de dónde proviene esa sensación y trabajaremos para eliminarla. En caso de que se trate de un síntoma de otra patología, la terapia irá dirigida a solucionar el trastorno que le da origen y, en un segundo momento, te proporcionaremos las herramientas que necesitas para manejar los bloqueos puntuales.

    Por ejemplo, si el bloqueo esté causado por una vivencia traumática, podemos recurrir a la técnica EMDR, la cual te ayudará a procesar las experiencias difíciles logrando que las emociones negativas asociadas a esta dejen de causarte daño.

    La hipnosis también es muy eficaz, sobre todo cuando es necesario cambiar las creencias irracionales que se encuentran arraigadas en la personalidad. Otra técnica para eliminar los bloqueos es el mindfulness, con la cual se potencia un estado de conciencia plena y se logra que las ideas fluyan de manera más ordenada.

    ¿Qué lograrás con la terapia?

    • Superar el bloqueo mental o emocional y comprender la causa que lo originó
    • Fortalecer tu autoestima y aumentar tu seguridad
    • Aprender a expresar las emociones de manera más asertiva
    • Aprender a escuchar los mensajes de tu cuerpo
    • Más claridad mental
  • Conflicto

    Conflicto

    6 de Enero de 2015 a las 16:34

    10 ASPECTOS A CONSIDERAR PARA SUPERAR UN CONFLICTO…..

    1. Mantente fresco cuando otros estén furiosos y pierdan la cabeza. Tienes el control sobre tus emociones, no lo pierdas. No se trata de no demostrar tu molestia, sino de hacerlo mesuradamente, sin después arrepentirte de una acción cometida en un momento de descontrol.
    2. Recuerda que cada discusión tiene al menos tres puntos de vista: el tuyo, el del otro y los de terceros, los cuales probablemente están más cerca de la objetividad. Siendo más versátil y viendo las cosas desde la perspectiva de los demás enriquecerás tu propio punto de vista.
    3. Espera a calmarte antes de hablar. Ten en cuenta que la relación es más importante que la discusión. Dale más relevancia a las personas que a las opiniones.
    4. Trata a toda persona con la cual tengas contacto como si fuera un pariente rico, de quien esperas ser incluido en su testamento. Nunca te arrepientas de tratar muy bien a la gente. Es el mejor negocio en todos los sentidos.
    5. Busca el lado positivo y agradable, aun de las situaciones más complicadas y dolorosas. Es una disciplina que te ayudará a pasar más fácilmente los momentos difíciles y a convertir los problemas en oportunidades.
    6. Establece el hábito de hacer preguntas y, sobre todo, de escuchar las respuestas. Pregunta antes de reaccionar. Algunas veces disparamos y después preguntamos. También preguntamos, pero escuchamos para contestar, y no para entender.
    7. No hagas o digas nada que pueda herir o hacerle daño a otra persona. Aférrate al proverbio que dice que todo lo que uno haga, se devolverá.
    La gente no recuerda tanto lo que tú dices o haces, sino la intención con la que lo haces.
    8. Sé consciente de la diferencia entre análisis amigable y crítica destructiva. Observa si el propósito de tus palabras es ayudar, desahogarte o hacer daño.
    9. Ten presente que si toleras a los demás, ellos también serán pacientes contigo en los aspectos no muy gratos de tu personalidad.
    10. Reconoce tus errores y acepta tus responsabilidades. No olvides que un conflicto bien manejado fortalece la relación, y te ayuda a aprender de las diferencias. El pensamiento positivo es una disciplina que, ejercitada con constancia, te dará el poder de cambiar tu entorno y, por consiguiente, tu vida.

  • Depresión

    Depresión

    6 de Enero de 2015 a las 17:42

    La depresión es uno de los trastornos más comunes en la población general, sin embargo, no hay que confundirla con la tristeza que todos podemos sentir en algunas ocasiones. La depresión se caracteriza por una profunda tristeza continuada en el tiempo que interfiere en la vida cotidiana y una significativa perdida de interés por las cosas. Es frecuente que aparezcan también otros síntomas como una reducción brusca en el nivel de actividad, ganas de llorar sin motivo aparente, irascibilidad, sentimiento de culpa, desesperanza, pérdida de energía, cansancio físico, problemas de sueño, alteraciones del apetito, dificultad para concentrarse o tomar decisiones, etc.

    Las causas de la depresión pueden ser tanto orgánicas, como psicológicas o sociales. En muchas ocasiones, el tratamiento de la depresión incluye fármacos, sin embargo, la investigación ha demostrado que la terapia psicológica es mucho más eficaz que la medicación sola en la prevención de recaídas.

  • Duelo

    Duelo

    6 de Enero de 2015 a las 17:43

    Todas las personas, en el transcurso de nuestra vida, tenemos que enfrentarnos a la perdida, ya sea la muerte de un ser querido u otra pérdida importante en nuestra vida. El duelo es un proceso psicológico esperable y natural, con una limitación en el tiempo y una evolución previsible favorable. Se considera que un proceso de duelo ha sido resuelto cuando la persona es capaz de recordar al fallecido sin sentir dolor, cuando ha aprendido a vivir sin él o ella, cuando deja de vivir en el pasado e invierte su tiempo en la vida y en los vivos. La muerte de un hijo y la del cónyuge, son consideradas las situaciones más estresantes que puede sufrir una persona.

    No se trata por tanto de una alteración psicológica en sí misma, sin embargo, en algunas ocasiones pueden producirse complicaciones y aparecer alteraciones. En esos casos puede ser adecuado buscar ayuda profesional que nos permita superar el proceso.

  • EMDR

    EMDR

    6 de Enero de 2015 a las 20:48

    El EMDR es una técnica psicológica para el tratamiento de trastornos psicológicos relacionados con traumas o con estrés postraumático. 

    Las siglas EMDR corresponden a "Eyes Movement Desensitization an Reprocessing" (Desensibilización y reprocesamiento a través de movimientos oculares), ya que a través de ejercicios en la misma consulta en el que intervienen estímulos visuales, auditivos o táctiles se conseguirá que el cerebro asimile mejor las emociones que provocan el trastornos psicológico que lo haya llevado a consulta.

    Aunque el EMDR nació para el tratamiento del estrés postraumático, actualmente se considera una técnica totalmente eficaz para tratar muchos otros trastornos, sobre todo para tratar secuelas relacionadas con la vivencia de catástrofes naturales, accidentes aéreos o de tráfico, agresiones, etc., siempre y cuando esté llevada a cabo por especialistas con una titulación muy concreta.

    En lo que se basa el EMDR es en la estimulación a la vez de los dos hemisferios del cerebro. Los estímulos que se utilizarán para la terapia son:

    1. Visuales: Guiado por el psicólogo el paciente deberá mover sus ojos de lado a lado.

    2. Auditivos: Parecida a la anterior, en este caso el paciente irá escuchando sonidos, cada ver con un oído.

    3. Kinestésicos: En este caso, el psicólogo lo que hará será golpear suavemente la mano derecha e izquierda del paciente alternativamente.

    Lo que se consigue con estos ejercicios es una mejor conexión entre los dos hemisferios cerebrales, haciendo de esta manera que éste procese mejor la información entre los dos y por lo tanto, conseguir corregir más rápidamente la sintomatología que provoca el trastorno tratado.

    Además el EMDR ha mostrado tener mucho éxito en trastornos que se muestran resistentes a otros tratamientos más tradicionales.


  • Emociones

    Emociones

    6 de Enero de 2015 a las 19:35

    Una emoción es un estado afectivo que experimentamos, una reacción subjetiva al ambiente que viene acompañada de cambios orgánicos (fisiológicos y endocrinos) de origen innato, influidos por la experiencia. Las emociones tienen una función adaptativa de nuestro organismo a lo que nos rodea. Es un estado que sobreviene súbita y bruscamente, en forma de crisis más o menos violentas y más o menos pasajeras.

    En el ser humano la experiencia de una emoción generalmente involucra un conjunto de cogniciones, actitudes y creencias sobre el mundo, que utilizamos para valorar una situación concreta y, por tanto, influyen en el modo en el que se percibe dicha situación.

    Durante mucho tiempo las emociones han estado consideradas poco importantes y siempre se le ha dado más relevancia a la parte más racional del ser humano. Pero las emociones, al ser estados afectivos, indican estados internos personales, motivaciones, deseos, necesidades e incluso objetivos. De todas formas, es difícil saber a partir de la emoción cual será la conducta futura del individuo, aunque nos puede ayudar a intuirla.

    Apenas tenemos unos meses de vida, adquirimos emociones básicas como el miedo, el enfado o la alegría. Algunos animales comparten con nosotros esas emociones tan básicas, que en los humanos se van haciendo más complejas gracias al lenguaje, porque usamos símbolos, signos y significados.

    Cada individuo experimenta una emoción de forma particular, dependiendo de sus experiencias anteriores, aprendizaje, carácter y de la situación concreta. Algunas de las reacciones fisiológicas y comportamentales que desencadenan las emociones son innatas, mientras que otras pueden adquirirse.

    Charles Darwin observó como los animales (especialmente en los primates) tenían un extenso repertorio de emociones, y que esta manera de expresar las emociones tenía una función social, pues colaboraban en la supervivencia de la especie. Tienen, por tanto, una función adaptativa.

    Existen 6 categorías básicas de emociones.

    • MIEDO: Anticipación de una amenaza o peligro que produce ansiedad, incertidumbre, inseguridad.
    • SORPRESA: Sobresalto, asombro, desconcierto. Es muy transitoria. Puede dar una aproximación cognitiva para saber qué pasa.
    • AVERSIÓN: Disgusto, asco, solemos alejarnos del objeto que nos produce aversión.
    • IRA: Rabia, enojo, resentimiento, furia, irritabilidad.
    • ALEGRÍA: Diversión, euforia, gratificación, contentos, da una sensación de bienestar, de seguridad.
    • TRISTEZA: Pena, soledad, pesimismo.

    Si tenemos en cuenta esta finalidad adaptativa de las emociones, podríamos decir que tienen diferentes funciones:

    • MIEDO: Tendemos hacia la protección.
    • SORPRESA: Ayuda a orientarnos frente a la nueva situación.
    • AVERSIÓN: Nos produce rechazo hacia aquello que tenemos delante.
    • IRA: Nos induce hacia la destrucción.
    • ALEGRÍA: Nos induce hacia la reproducción (deseamos reproducir aquel suceso que nos hace sentir bien).
    • TRISTEZA: Nos motiva hacia una nueva reintegración personal.

    Los humanos tenemos 42 músculos diferentes en la cara. Dependiendo de cómo los movemos expresamos unas determinadas emociones u otras. Hay sonrisas diferentes, que expresan diferentes grados de alegrías. Esto nos ayuda a expresar lo que sentimos, que en numerosas ocasiones nos es difícil explicar con palabras. Es otra manera de comunicarnos socialmente y de sentirnos integrados en un grupo social. Hemos de tener en cuenta que el hombre es el animal social por excelencia.

    Las diferentes expresiones faciales son internacionales, dentro de diferentes culturas hay un lenguaje similar. Podemos observar como en los niños ciegos o sordos cuando experimentan las emociones lo demuestran de forma muy parecida a las demás personas, tienen la misma expresión facial. Posiblemente existan unas bases genéticas, hereditarias, ya que un niño que no ve no puede imitar las expresiones faciales de los demás. Aunque las expresiones también varían un poco en función de la cultura, el sexo, el país de origen etc. Las mujeres tienen más sensibilidad para captar mejor las expresiones faciales o las señales emotivas y esta sensibilidad aumenta con la edad. Otro ejemplo son los rostros de los orientales, especialmente los japoneses, son bastante inexpresivos, pero es de cara a los demás, porque a nivel íntimo expresan mejor sus emociones.

    Las expresiones faciales también afectan a la persona que nos está mirando alterando su conducta. Si observamos a alguien que llora nosotros nos ponemos tristes o serio e incluso podemos llegar a llorar como esa persona. Por otro lado, se suelen identificar bastante bien la ira, la alegría y la tristeza de las personas que observamos. Pero se identifican peor el miedo, la sorpresa y la aversión.

    Las emociones poseen unos componentes conductuales particulares, que son la manera en que éstas se muestran externamente. Son en cierta medida controlables, basados en el aprendizaje familiar y cultural de cada grupo:

    • Expresiones faciales.
    • Acciones y gestos.
    • Distancia entre personas.
    • Componentes no lingüísticos de la expresión verbal (comunicación no verbal).

    Los otros componentes de las emociones son fisiológicos e involuntarios, iguales para todos:

    • Temblor
    • Sonrojarse
    • Sudoración
    • Respiración agitada
    • Dilatación pupilar
    • Aumento del ritmo cardíaco

    Estos componentes son los que están en la base del polígrafo o del "detector de mentiras". Se supone que cuando una persona miente siente o no puede controlar sus cambios fisiológicos, aunque hay personas que con entrenamiento sí pueden llegar a controlarlo.

    ¿Qué es lo que nos produce el miedo a nivel fisiológico?

    Cuando nos encontramos ante un estímulo que nos provoca miedo o temor, nuestro cuerpo reacciona activándose, de manera que estemos a punto para cualquier reacción de lucha o huída que sea preciso a fin de protegernos, ya que nuestro impulso más básico es el de la supervivencia.

    La activación se produce de la siguiente manera:

    1. El lóbulo frontal de la corteza cerebral por la acción del hipotálamo activa la glándula suprarrenal.
    2. La glándula suprarrenal descarga adrenalina.
    3. Las pupilas se dilatan.
    4. El tórax se ensancha.
    5. El corazón se dilata, aumenta la provisión de sangre.
    6. Se produce un aumento de la tensión arterial.
    7. Los músculos se contraen.
    8. El hígado libera glucosa, el combustible de los músculos.
    9. La piel palidece.
    10. Los bronquios se dilatan para aumentar el volumen de oxigeno.
    11. En casos extremos la vejiga urinaria se vaciará.
  • Estrés

    Estrés

    3 de Enero de 2015 a las 00:14

    ¿QUÉ ES EL ESTRÉS?

    El término estrés proviene de la física y la arquitectura y se refiere a la fuerza que se aplica a un objeto, que puede deformarlo o romperlo. En la Psicología, estrés suele hacer referencia a ciertos acontecimientos en los cuáles nos encontramos con situaciones que implican demandas fuertes para el individuo, que pueden agotar sus recursos de afrontamiento.

    La definición del término estrés ha sido muy controvertida desde el momento en que se importó para la psicología por parte del fisiólogo canadiense Selye (1956). El estrés ha sido entendido:

    • como reacción  o respuesta del individuo (cambios fisiológicos, reacciones emocionales, cambios conductuales, etc.)

    • como estímulo (capaz de provocar una reacción de estrés) 

    • como interacción entre las características del estímulo y los recursos del individuo. 

    En la actualidad, este último planteamiento, se acepta como el más completo. Así pues, se considera que el estrés se produce como consecuencia de un desequilibrio entre las demandas del ambiente (estresores internos o externos) y los recursos disponibles del sujeto. De tal modo, los elementos a considerar en la interacción potencialmente estresante son: variables situacionales (por ejemplo, del ámbito laboral), variables individuales del sujeto que se enfrenta a la situación y consecuencias del estrés.

    El estrés puede ser definido como el proceso que se inicia ante un conjunto de demandas ambientales que recibe el individuo, a las cuáles debe dar una respuesta adecuada, poniendo en marcha sus recursos de afrontamiento. Cuando la demanda del ambiente (laboral, social, etc.) es excesiva frente a los recursos de afrontamiento que se poseen, se van a desarrollar una serie de reacciones adaptativas, de movilización de recursos, que implican activación fisiológica. Esta reacción de estrés incluye una serie de reacciones emocionales negativas (desagradables), de las cuáles las más importantes son: la ansiedad, la ira y la depresión.

    Ansiedad y estrés

    Muchas veces ansiedad y estrés se usan como sinónimos, entendiendo en ambos casos un mismo tipo de reacción emocional, caracterizada por alta activación fisiológica. Sin embargo, existen tradiciones diferentes a la hora de estudiar ambos fenómenos. El estrés es un proceso más amplio de adaptación al medio. La ansiedad es una reacción emocional de alerta ante una amenaza. Digamos que dentro del proceso de cambios que implica el estrés, la ansiedad es la reacción emocional más frecuente. Muchos estímulos o situaciones pueden provocar en el individuo la necesidad de movilizar recursos para dar respuesta a las demanda de dicho estímulo, o para volver al estado inicial de equilibrio en el que se encontraba inicialmente. Al estímulo le llamamos estresor, o situación estresante.


  • Estrés postraumático

    Estrés postraumático

    6 de Enero de 2015 a las 20:34

    Cuando se vive o se presencia un suceso altamente traumático en el que ha quedado en riesgo la propia vida o se ha presenciado la muerte de otras personas o seres queridos, en ocasiones se puede desarrollar un trastorno llamado Trastorno de Estrés Postraumático. 

    Los síntomas del Trastorno por estrés postraumático se basan en la reexperimentación del suceso traumático de manera persistente y repetitiva (sueños relacionados con la experiencia traumática, recuerdos involuntarios, malestar psicológico, sensación de que la situación traumática está ocurriendo de nuevo, etc.), en la evitación persistente de todo lo que tenga alguna relación con el incidente (lugares, personas, situaciones…), embotamiento emocional (restricción de las emociones o sensación de desapego ante el resto de personas, etc.) y aumento de cierta actividad fisiológica (insomnio, hipervigilancia, irritabilidad…)

    El Trastorno por Estrés Postraumático suele pasar desapercibido porque muchas personas lo consideran como reacciones normales de alguien que ha pasado por una situación de estas características. Pero en realidad solo un 30% de las personas que han sido víctimas de un suceso traumático son susceptibles de desarrollar un Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT).

    Cuando se vive o se presencia un suceso altamente traumático en el que ha quedado en riesgo la propia vida o se ha presenciado la muerte de otras personas o seres queridos, en ocasiones se puede desarrollar un trastorno llamado Trastorno de Estrés Postraumático. En institut Barcelona de Psicología hemos tratado diversos casos en los que los pacientes habían sido víctimas de atracos con violencia, incendios, violaciones o accidentes de tráfico.

    Los síntomas del Trastorno por estrés postraumático se basan en la reexperimentación del suceso traumático de manera persistente y repetitiva (sueños relacionados con la experiencia traumática, recuerdos involuntarios, malestar psicológico, sensación de que la situación traumática está ocurriendo de nuevo, etc.), en la evitación persistente de todo lo que tenga alguna relación con el incidente (lugares, personas, situaciones…), embotamiento emocional (restricción de las emociones o sensación de desapego ante el resto de personas, etc.) y aumento de cierta actividad fisiológica (insomnio, hipervigilancia, irritabilidad…)

    El Trastorno por Estrés Postraumático suele pasar desapercibido porque muchas personas lo consideran como reacciones normales de alguien que ha pasado por una situación de estas características. Pero en realidad solo un 30% de las personas que han sido víctimas de un suceso traumático son susceptibles de desarrollar un Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT).

    Si ha vivido una experiencia de índole traumática es importante que vaya a un especialista para que puedan realizarle una exploración psicológica completa que permita verificar si usted tiene algún síntoma de este trastorno o si por el contrario, está teniendo una actitud normal al haber vivido estos hechos. En caso de que realmente usted padezca un Trastorno de Estrés Postraumático, es muy importante que empiece el tratamiento cuanto antes para evitar que este problema se arraigue y sea más difícil de superar. Piense que las personas que no tratan correctamente el TEPT pueden llegar a desarrollar otros trastornos psicológicos como ansiedad, depresión, el abuso del alcohol u otras substancias y en los casos más graves pensamientos sobre suicidio.

  • Fobia social

    Fobia social

    28 de Diciembre de 2014 a las 14:23

    Una fobia es un miedo intenso, irracional e incontrolable que aparece como respuesta a un estímulo (objetos, situaciones o personas). Hay tres tipos de fobias: la fobia específica (simple), la fobia social y la agorafobia. Algunas de las fobias específicas más comunes son las alturas, los insectos, volar, al contacto…

      • Fobia social

        Las personas con fobia social sufren un miedo intenso, persistente y crónico de ser observados y juzgados por los demás y temen hacer cosas que puedan parecer ridículas. Aunque puedan reconocer la irracionalidad o desmesurado de sus temores se sienten incapaces de hacerles frente.

        La fobia social puede llegar a ser altamente limitante en la vida cotidiana de las personas pero con el tratamiento adecuado es un trastorno que puede ser tratado con éxito.

  • Fracaso Escolar y Bullying

    Fracaso Escolar y Bullying

    20 de Marzo de 2015 a las 22:21

    Uno de los grandes problemas de nuestros días, es el Fracaso Escolar.

    Generalmente los padres y los profesores,culpan al niño que lo tiene de ser el único responsable de sus malas notas.

    Pero el Fracaso Escolar no se reduce solamente a las bajas calificaciones, lleva parejo multitud de causas que lo pueden provocar y que en ocasiones pasan desapercibidas.

    Una de estas que hoy en día se están estudiando es el fenómeno denominado BULLYING.

    El Bullying es el acoso continuo y reiterado que sufre un alumno constantemente por parte de sus compañeros. Así insultos como:  tonto, feo ,gordo, hueles mal etc. o incluso palizas, se repiten en algunos colectivos de estudiantes dirigidos hacia un compañero en concreto simplemente porque a lo mejor ese niño es más tímido y no sabe defenderse.

    Las consecuencias que acarrean a la persona en cuestión son múltiples,llegando  en el peor de los casos a provocar el suicidio de la víctima.

    Los chavales que lo sufren no suelen contar lo que les pasa, seguramente por vergüenza o por no querer reconocer que se sienten rechazados por sus compañeros. Pero a pesar del silencio, su actitud, puede servirnos para darnos cuenta de que algo pasa.

    Así si notamos que nuestro niño/a está triste, que pone excusas para no ir al colegio o que sus notas bajan, debemos prestarle atención, pues quizá esté sufriendo Bullying.

    Si ponemos remedio a tiempo, investigando en el colegio hablando con los profesores y con el director, veremos como progresivamente nuestro hijo mejorará.

    Si no, a medio largo plazo nuestro niño podrá manifestar un rechazo a los estudios e incluso a una vida social plena.

  • Grupos de Ayuda Mutua

    Grupos de Ayuda Mutua

    28 de Diciembre de 2014 a las 00:44

    Los Grupos de ayuda mutua están compuestos de personas que comparten un problema o situación, que se reúnen para hacer alguna cosa para superarlo y conseguir cambios sociales y/o personales.
    Los grupos de ayuda mutua enfatizan la interacción personal y la asunción individual de responsabilidades de sus miembros. Suelen proporcionar ayuda material o emocional y promueven unos valores a través de los que sus miembros pueden reforzar la propia identidad.

    Hay una gran diversidad de grupos de ayuda mutua. Constituidos tanto por personas afectadas de una enfermedad o problema como por sus familiares o cuidadores. Algunos grupos de ayuda mutua se centran en una enfermedad crónica (Por ejemplo, cáncer). Otros grupos de ayuda mutua acogen personas con un problema de comportamiento personal (abuso de alcohol o drogas, obesidad por exceso de alimentación, anorexia) a los que les es muy difícil dar un cambio de forma de vida aisladamente.

  • Habilidades Sociales

    Habilidades Sociales

    3 de Enero de 2015 a las 00:02

    Las Habilidades Sociales (HH.SS.) no tienen una definición única y determinada, puesto que existe una confusión conceptual a este respecto, ya que no hay consenso por parte de la comunidad científica.

    Sin embargo pueden ser definidas según sus principales características, y éstas son que las habilidades sociales son:

    Un conjunto de conductas aprendidas de forma natural (y por tanto, pueden ser enseñadas) que se manifiestan en situaciones interpersonales, socialmente aceptadas (implica tener en cuenta normas sociales y normas legales del contexto sociocultural en el que tienen lugar, así como criterios morales).

    Además, las HH.SS. están orientadas a la obtención de reforzamientos ambientales (consecución de objetos materiales o refuerzos sociales) o autorefuerzos.

    Las HH.SS. también son conductas asociadas a los animales, puestas de manifiesto en las relaciones con otros seres de la misma especie. En el caso de las personas, estas dotan a la persona que las posee de una mayor capacidad para lograr los objetivos que pretende, manteniendo su autoestima sin dañar la de las personas que la rodean.

    Estas conductas se basan fundamentalmente en el dominio de las habilidades de comunicación y requieren de un buen autocontrol emocional por parte del individuo.

    En muchas enfermedades mentales el área de las habilidades sociales es una de las más afectadas, por lo que su trabajo en la rehabilitación psicosocial es importantísimo.

    > Principales Habilidades Sociales:

    •  La expresión verbal de las emociones.
    •  La expresión facial de las emociones.
    •  El empleo deliberado de la primera persona al hablar.
    •  El estar de acuerdo cuando se reciben cumplidos o alabanzas.
    •  Expresar desacuerdo.
    •  La improvisación y actuación espontánea.

    > Importancia de las Habilidades Sociales y sus funciones:

    Actualmente las Habilidades Sociales (HHSS) están cobrando especial relevancia en diferentes ámbitos por las siguientes razones:

    Una baja aceptación personal, rechazo o aislamiento social son consecuencias de no disponer de destrezas sociales adecuadas.

    Las Habilidades Sociales correlacionan positivamente con medidas de popularidad, rendimiento académico y aumento de la autoestima. Las Habilidades Sociales se forman desde el hogar e influye la escuela.

    En el ámbito de la Psicología de la Salud, se aplican para el tratamiento y prevención de la presión, alcoholismo, esquizofrenia, etc.

    La carencia de HHSS favorece el comportamiento disruptivo, lo que dificulta el aprendizaje.

    Las Habilidades Sociales aportan las siguientes ventajas:

    • Son reforzadores en situaciones de interacción social.
    • Mantienen o mejoran la relación interpersonal con otras personas. Una buena relación y comunicación es uno de los puntos base para posteriores intervenciones con cualquier tipo de colectivo.
    • Disminuye el estrés y la ansiedad ante determinadas situaciones sociales.
    • Mantiene y mejora la autoestima y el autoconcepto.
  • Hipocondria

    Hipocondria

    1 de Febrero de 2015 a las 17:17

    La hipocondria se define como aquella preocupación o miedo a tener una enfermedad grave a partir de una serie de síntomas físicos. Normalmente esa preocupación se mantiene después de haber visitado al médico y haberse realizado diferentes pruebas diagnósticas sin ningún resultado significativo.

    La preocupación suele ser tan importante que provoca un gran malestar o deterioro social, laboral o de otras áreas de la vida de la persona.

    Suele presentarse tras una enfermedad grave, operaciones o muerte de alguien próximo. La línea que separa la preocupación normal de la hipocondria es muy pequeña, por lo que la persona que la padece no identifica fácilmente este problema. Cuando la preocupación o el temor alcancen niveles que afecten al funcionamiento de la persona o empiece a tener comportamientos desadaptativos con respecto a la posibilidad de tener una enfermedad, estaremos hablando de un problema. Ese es el momento de pedir ayuda psicológica, para aprender a identificar los mecanismos que ponen en marcha esa elevada preocupación y adquirir estrategias que ayuden a contolarlo y hacer que disminuyan o desaparezcan.

    Diversos estudio afirman que entre un 20 y un 80 % de los pacientes que acuden al médico son hipocondríacos. Y la consulta más visitada es la de los cardiólogos.

  • Insomnio

    Insomnio

    28 de Diciembre de 2014 a las 00:40

    Un sueño saludable y reparador es imprescindible para nuestro organismo. La mayoría de las personas presentan problemas de sueño en algún momento a lo largo de su vida. Sin embargo, en algunas ocasiones, esos desordenes del sueño pueden interferir en su vida afectando a sus actividades diurnas y a su salud, se muestran molestos, ansioso, deprimidos, irascibles e incluso sufrir enfermedades médicas.

    Gran parte de los trastornos del sueño tienen su origen en las tensiones que acumulamos durante el día y en unos hábitos de sueño incorrectos, aunque algunos pueden derivarse de otras enfermedades (secundarios). El objetivo principal del tratamiento es recuperar el sueño saludable y reparador sin recurrir a fármacos. 

    En algunos casos, que constituyen minoría, puede presentarse la hipersomnia (exceso de horas de sueño).

  • Ira

    Ira

    1 de Febrero de 2015 a las 15:45

    La ira es una emoción que si se produce de forma puntual ayuda a la supervivencia de la especie, al igual que el miedo, la alegría o el amor. Pero cuando la ira nos visita a diario se puede traducir en tensión arterial elevada, tensión muscular, hiperventilación o trastornos del sueño, entre otros síntomas. Todo ello sin mencionar el deterioro de las relaciones sociales, tanto laborales como personales.

    Controlar la ira o rabia comienza con un inconveniente: son reacciones automáticas, y en la mayoría de las ocasiones no reparamos en ellas. El control de la ira, por tanto, comienza por entender por qué aparece en ciertas situaciones.

    La ira surge cuando sentimos frustración. Frustración que puede ser porque no podemos controlar una determinada situación, o bien cuando no aceptamos determinados hechos, o no podemos controlar las acciones de los demás, o nos molesta la forma de actuar de quienes nos rodean, por ejemplo. Entonces nos sentimos frustrados y esa frustración deriva en rabia, en cólera.

    Para controlar la ira y gestionar nuestros accesos de rabia, podemos tener en cuenta lo siguiente:

    Ejercitar la disculpa. En primer lugar, tenemos que asumir nuestra responsabilidad cuando nos exaltamos y hacernos responsables de nuestras propias conductas. Saber -y practicar- la disculpa es fundamental.

    Ser asertivo.En ocasiones la respuesta de ira nos llega tras haber callado repetidamente una crítica hacia otra persona. Si deseo que otra persona modifique algún comportamiento, este deseo no se cumplirá si no se lo hacemos ver a la otra persona.

    Detectar los primeros indicios de ira, tales como respiración agitada, ceño fruncido, labios apretados o puños fuertemente cerrados… y alejarnos temporalmente de la situación que nos hace enfurecer.

    Ajustar el grado de control que nos demandamos sobre las situaciones. Percibir que el control de los acontecimientos está en nuestra mano es, en general, un factor importante para la gestión de nuestro estrés. Nos impulsa a afrontar las dificultades en lugar de quedarnos de brazos cruzados. Sin embargo, tratar de controlar todas las situaciones, incluidas las que no están bajo nuestro control, es la causa de prácticamente todas nuestras reacciones de ira o rabia. Entender, por ejemplo, que nosotros no podemos hacer que cambie la forma de ser, de pensar y actuar de los demás. O saber que no podremos evitar ciertas situaciones o personas que nos irritan. Asumir que ciertas circunstancias no dependen de nosotros, y centrar nuestros esfuerzos en afrontar lo modificable es fundamental para el control de la ira.

    Si necesita la ayuda de un profesional para poner en práctica estos consejos no dude en ponerse en contracto con un psicólogo clínico.

  • Ludopatía

    Ludopatía

    19 de Enero de 2015 a las 22:57

    La ludopatía o el juego patológico se caracteriza porque el paciente se siente empujado por un deseo incontrolable de jugar, llegando a afectar a su vida laboral, familiar y, por supuesto, personal. Otra de las características principales del trastorno de la ludopatía es que cuando el paciente no está jugando, pasa su tiempo planificando cuándo volverá a poder jugar o cómo puede conseguir más dinero para continuar jugando. Este trastorno no se da de un día para otro, sino que es algo progresivo, haciendo que el jugador habitual se convierta en patológico sin que este llegue a darse cuenta.

    Las personas con ludopatía nos comentan que lo que les impulsa a jugar, es sentir como "la adrenalina" corre por el cuerpo, ya que jugar les lleva a un estado muy potente de activación, e incluso, en muchos casos, de euforia.

    Cuando una persona se da cuenta de que padece este problema, la reacción habitual es intentar dejar de jugar, aunque por lo general, solo lo consigue por periodos muy cortos de tiempo, en los que además se muestra mucho más irritable. Otra posibilidad también, es que utilicen el juego como una manera de evadirse de los problemas cotidianos o de las emociones negativas que pueden experimentar en su día a día, ya que habitualmente los pacientes indican que mientras estaban jugando "no pensaban".

    Es habitual, que este tipo de pacientes mienta a su núcleo familiar sobre el grado de importancia que tiene el juego en su vida. En estos casos, por lo general, el paciente es plenamente consciente de que se trata de un trastorno adictivo, aunque no sea capaz de reconocerlo ante los demás. Lo habitual es que el paciente esconda el alcance real de su problema, y solo decide ponerse en tratamiento cuando se ve acorralado por la familia, o lo que es más habitual, por problema económicos.

  •  Personalidad inestable (Trastorno Límite de la Personalidad).

    Personalidad inestable (Trastorno Límite de la Personalidad).

    7 de Septiembre de 2015 a las 19:03

    Algunas personas muy inestables pueden encuadrarse dentro de una categoría psicopatológica especial que denominamos Trastorno límite de la personalidad. Lo más típico de este cuadro es la existencia de un patrón general de inestabilidad y continuo cambio en las relaciones interpersonales (que pasan del afecto más extraordinario al mayor de los desprecios), en la propia autoimagen (que varían de verse muy atractivo o inteligente a alguien horrible) y en los afectos (que oscilan en su grado de intensidad). Además, es muy característica una notable impulsividad.

    Para poder hablar de trastorno límite de la personalidad esta forma de ser tiene que haber comenzado al principio de la edad adulta y observarse en muy distintas situaciones (es decir, no sólo en la familia o no sólo en el centro de trabajo).

    Todos los sujetos con un trastorno límite de la personalidad se desviven para impedir un abandono real o imaginado de algún amigo, familiar, o de un conocido. En general, este miedo guarda relación con la incapacidad para estar solos. Por eso, la percepción de una inminente separación o rechazo pueden llevarles a cambios profundos en la sus actitudes, en sus pensamientos y en sus acciones. Son sujetos muy sensibles a todo lo que sucede y su forma de reaccionar es exagerada, incluso ante pequeños avatares. Su temor al abandono les lleva a exhibir una gran rabia o desasosiego ante separaciones lógicas o breves (por ejemplo, pueden exigir a su pareja que no les deje solos ni un instante o enfadarse terriblemente porque unos amigos cambian un plan de un fin de semana para el siguiente). Es frecuente que se achaquen a sí mismos esos falsos abandonos por haber sido "malos" o haber actuado "incorrectamente". Por supuesto, esta forma de ser tan invasiva acaba, en muchas ocasiones, provocando lo que se teme, y sus amigos van distanciándose realmente de ellos porque no aguantan su inestabilidad, sus exigencias o su presencia permanente. A veces, para detener a la persona que puede abandonarles son capaces de actos auto-agresivos (cortes, quemaduras, caídas, intentos de suicidio, etc.).

    Es frecuente que estas personas idealicen, en un primer momento, a quienes se ocupan de ellos o a sus amantes. Pronto les parecen las personas más buenas y comprensivas del mundo, y comparten con ellos los más íntimos detalles. Sin embargo, al poco tiempo los denostan y los tachan de traidores. A mayor idealización, mayor sentimiento de desilusión posterior.

    Cuando alguien con trastorno límite se muestra generoso, amable y solícito con personas de alrededor, lo más probable es que -de forma inconsciente- busque comprar el afecto de esas personas y que, al cabo, acabe exigiendo que le correspondan y satisfagan sus propias necesidades o demandas. Lógicamente, cuando esto no sucede cambian dramáticamente su opinión sobre los demás y pasan a verlos como ingratos y ruines.

    Es muy característica la alteración de la identidad y la autoimagen. Por ejemplo, durante un tiempo pueden manifestar unas aspiraciones profesionales determinadas (ejercer tal profesión) y, al poco tiempo, cambiar radicalmente su opción laboral. En un momento dado se tienen por grandes deportistas o artistas de talento, y, en seguida, abandonan estas actividades. También son manifiestos los cambios bruscos en sus opiniones (políticas, sociales, etc.), sobre su escala de valores y el tipo de amistades o, incluso en los casos más límite, sobre su identidad sexual (en determinados momentos dudan de si son homosexuales o heterosexuales).

    Siguiendo con los casos más perturbados, algunas personas con trastorno límite pasan por períodos psicóticos. Así, por ejemplo, sufren alucinaciones y delirios (aunque nunca muy prolongados en el tiempo), caen en estados depresivos profundos, tienen experiencias disociativas, o sienten que no existen en absoluto. Estas experiencias ocurren con más frecuencia cuando aumenta el estrés psicosocial (por ejemplo, ante la muerte de alguien cercano, la pérdida de una relación o la mudanza de algún aspecto importante de su vida).

    Su rendimiento académico suele ser mediocre, aunque no por falta de inteligencia. También son trabajadores inestables, con una eficacia continuada pobre y múltiples bajas laborales.

    La impulsividad es otro de sus grandes problemas y les lleva a complicar su vida sobremanera. En concreto, es fácil que caigan en conductas de juego, que compren compulsivamente, que contraigan deudas desorbitadas, que se den atracones sin medida, que abusen de sustancias perjudiciales (tabaco, alcohol, café, etc.), que se involucren en prácticas sexuales de alto riesgo, que conduzcan de forma temeraria, que realicen ejercicios o actividades peligrosas, etc. Esto es especialmente arriesgado para aquellos que, en un momento de bajo estado de ánimo y hondos sentimientos de vacío, planifican el suicidio. De hecho, el suicidio consumado se observa hasta en un 8-10% de estos sujetos y, como ya hemos dicho, los actos de automutilación (cortarse o quemarse) y las amenazas e intentos suicidas son muy frecuentes.

    En los sujetos con trastorno límite de la personalidad son muy raros y breves los períodos en que se manifiesta alegría o, al menos, tranquilidad, bienestar o satisfacción vital. Pronto se aburren y buscan desesperadamente algo que hacer. También es muy habitual que se muestren iracundos y que sean incapaces de controlar su mal genio. Por eso, con frecuencia se muestran sarcásticos, crueles y amargos. Son especialmente críticos con aquellas personas que tratan de controlarlos y tachan a los que les cuidan de negligentes, autoritarios, represores o insensibles.

    Afortunadamente, en la mayoría de los casos la inestabilidad suele ir decreciendo con la edad, y muchos de los sujetos que a los veinte años estaban muy perturbados muestran, hacia los cuarenta, un estado de ánimo más templado y menos síntomas psicopatológicos, siempre y cuando no estén sometidos a un gran estrés y gocen de un buen apoyo social y profesional. 

  • Sexualidad

    Sexualidad

    8 de Febrero de 2015 a las 19:55

    AYUDA PSICOLÓGICA EN LOS PROBLEMAS SEXUALES

    Los trastornos sexuales son más habituales de lo que, a veces, imaginamos. La vida sexual es importante en la relación de pareja pero no sólo ahí. Muchos de los trastornos sexuales tienen un sencillo tratamiento y el ponerle remedio marca una gran diferencia en la calidad de vida de la persona.

    Reconocibles por la existencia de síntomas como la falta de deseo o excitación, dificultades para llegar al orgasmo, dolor en las relaciones sexuales, impotencia, eyaculación precoz, etcétera. Para su desaparición es necesaria la ayuda psicológica de un profesional.

  • Síndrome de Burnout

    Síndrome de Burnout

    6 de Enero de 2015 a las 20:17

    Uno de los peligros que encierra el camino de la vida, sobre todo para quienes trabajan demasiado, es el Síndrome de Burnout. De hecho, muy pocas veces lo vemos venir y cuando nos damos cuenta es porque ya estamos totalmente exhaustos. Sin embargo, la mejor estrategia para prevenir este problema consiste en aprender a identificar los primeros signos del Síndrome de Burnout y detenernos a tiempo, hacer una pausa para revalorar nuestras prioridades y, solo después, retomar el camino.


    Siete señales premonitorias que no deberías pasar por alto.


    Básicamente, el Síndrome de Burnout es un estado de estrés crónico que conduce al agotamiento físico y emocional, provoca sentimientos de ineficacia y falta de realización y a menudo genera actitudes cínicas y comportamientos de desapego.


    Los principales signos del Síndrome de Burnout que pueden ponerte en alerta son:


    1. La pérdida de la capacidad para disfrutar. Al principio, esta incapacidad para disfrutar de las cosas agradables puede ser muy leve y generalmente se manifiesta a través de señales como no querer ir a trabajar o estar ansioso por irse. Sin embargo, poco a poco este comportamiento se extiende al resto de las áreas de la vida y también perdemos el deseo de pasar tiempo con la familia y los amigos.


    2. El pesimismo. En las primeras fases, lo más usual es que haya días en que ves el vaso medio vacío y otros en que lo ves medio lleno. Con el paso del tiempo el pesimismo se instaura definitivamente y se convierte en un cristal a través del cual comienzas a valorar el mundo y no solo tu trabajo. Así, comienzas a pensar que no puedes contar con nadie.


    3. El aislamiento. Casi siempre se presenta como una leve resistencia a la socialización. Por ejemplo, no quieres salir a almorzar con los colegas del trabajo, evitas las fiestas o intentas llegar y salir puntualmente para evitar las interacciones. Poco a poco, esta resistencia a socializar se extiende a la esfera más íntima y, antes de que te des cuenta, tus amigos y familiares comienzan a molestarte por lo que te alejas cada vez más de ellos. 


    4. El desapego. Comienza como una sensación vaga de sentirse desconectado de los demás y/o del entorno. No se trata simplemente de que evitas a las personas sino que te sientes ajeno a lo que ocurre a tu alrededor, como si las situaciones no tuvieran una valencia emocional, como si fueses un cascarón vacío.


    5. Los sentimientos de apatía y desesperanza. En la misma medida en que el pesimismo y el desapego crecen, se van generando sentimientos de apatía y desesperanza. Es decir, todo te da igual. Al inicio notarás que no te importa demasiado la calidad del trabajo o entregar en tiempo. Más tarde, estos sentimientos de indolencia se transfieren a tu vida íntima y comienzas a comportarte de forma apática con las personas que quieres.


    6. La falta de productividad. Proyectos incompletos que se amontonan, una enorme lista de tareas pendientes y una fuerte tendencia a procrastinar son los principales signos de la falta de eficacia en el trabajo.


    7. La irritabilidad. El Síndrome de Burnout crea un círculo vicioso, en la misma medida en que te sientes más aislado y apático, tu productividad disminuye y eso genera más estrés e irritabilidad. Podrás notarlo porque a menudo reaccionas de manera exagerada ante los estímulos del medio.


    ¿Qué hacer?.


    Si estás en las primeras fases del Síndrome de Bornout, tómate un descanso. Es recomendable tomar unos días de vacaciones para que reencuentres tu equilibrio.

    Durante ese tiempo, reflexiona sobre tus prioridades en la vida y, cuando vuelvas a tu rutina cotidiana, intenta encontrar tiempo de calidad para ti.


    Es cierto que en muchas ocasiones no tenemos las herramientas necesarias para evitar el estrés que se produce en el trabajo pero al llegar a casa, es importante sacudirse esa tensión. porque de lo contrario, se irá acumulando y no solo te desestabilizará a nivel psicológico sino que también puede provocarte daños físicos.

  • Terapia familiar

    Terapia familiar

    8 de Febrero de 2015 a las 19:30

    En ocasiones el funcionamiento de la familia como entidad propia es problemático. Pueden existir problemas individuales en algún miembro de la familia que puede estar desequilibrando el sistema familiar, o puede existir un entramado de relaciones complejas entre los distintos miembros de la familia.

    Es importante descifrar las causas del desequilibrio que puede producir el malestar emocional en la familia, así como las dinámicas de relación disfuncionales, con el fin de mejorar la salud emocional de la familia, y por ende, la de los miembros individuales de la misma.

    Problemas que pueden requerir de terapia familiar pueden ser los siguientes:

    Problemas de relación padres-hijosEstas dificultades se pueden manifestar en problemas de comunicación padres-hijos, problemas de comportamiento, rebeldía, hábitos de autonomía, adolescencia, hablar sobre drogas, sexualidad, etc., todos ellos necesitan la terapia familiar de un profesional.


    Problemas de dinámica familiarSe consideran aquellos que afectan a los miembros o integrantes de la familia, causados por las relaciones establecidas entre los mismos y que puede provocar un malestar general en el seno del núcleo familiar, siendo necesaria la terapia familiar a la unidad íntegra familiar.


    Pérdida de un familiar

    La pérdida traumática de un familiar puede generar un desequilibrio en el funcionamiento del resto de los miembros, tanto a nivel individual como familiar. Es preciso lograr un nuevo equilibrio, a través de la terapia familiar que ayude a aceptar la pérdida y reconstituir el núcleo y el funcionamiento familiar.


  • Terapia de Pareja

    Terapia de Pareja

    27 de Diciembre de 2014 a las 23:50

    Todas las parejas tienen crisis, malos momentos y tropiezos, de cómo transiten estos procesos, podrán o no recuperar el amor.

    En ocasiones, los problemas del día a día en el hogar, si no son tratados a tiempo, nos impiden ser capaces de disfrutar de actividades de ocio con nuestra pareja.

    Las relaciones emocionales son una parte esencial de nuestras vidas, pero también una fuente de conflictos.  Las estadísticas dicen que aquellas personas que tienen una relación de pareja sana y estable viven más y con mayor calidad de vida, mientras que una relación conflictiva puede hacernos susceptibles a enfermar, además de afectar al bienestar de los hijos.


    Las parejas suelen acudir a sesiones porque discuten mucho, ha habido una infidelidad, falta comunicación, tienen problemas de convivencia, celos, etc. La lista puede ser muy larga pero, en definitiva, buscan ayuda porque se quieren pero están sufriendo. 
    La terapia de pareja es un lugar de encuentro, de comunicación, un espacio seguro dónde poder confrontar todo lo que nos preocupa, con absoluta confidencialidad y respeto.

    Un psicólogo es una persona ajena al problema, objetiva y formada que puede proporcionar las claves para superar la crisis.

    • Problemas de comunicación
    • Problemas de convivencia
    • Dependencia emocional
    • Ciclos vitales
    • Celos, desconfianza.
    • Infidelidad
    • Miedo al compromiso
    • Rupturas, separaciones, divorcios




  • Trastorno bipolar

    Trastorno bipolar

    6 de Enero de 2015 a las 22:05

    ¿Qué es el trastorno bipolar?

    El trastorno bipolar, conocido también como enfermedad maníaco-depresiva, ocasiona inusuales cambios en el temperamento, energía y habilidad de una persona. No se trata de los habituales altos y bajos que suelen presentarse en la vida cotidiana, sino de síntomas más severos. Pueden repercutir en las relaciones personales, en una baja productividad laboral o en el rendimiento escolar e, incluso, inducir al suicidio.

    El trastorno bipolar se caracteriza por cambios cíclicos en el estado de ánimo: fases de ánimo elevado o eufórico (manía) y fases de ánimo bajo (depresión). Los cambios de estado de ánimo pueden ser drásticos y rápidos, pero más a menudo son graduales. Cuando una persona está en la fase depresiva del ciclo, puede padecer uno, varios o todos los síntomas del trastorno depresivo. Cuando está en la fase maníaca, la persona puede estar hiperactiva, hablar excesivamente y tener una gran cantidad de energía. Si la manía no se trata adecuadamente puede empeorar y convertirse en un estado psicótico (el paciente pierde temporalmente la conexión con la realidad).

    Los signos y síntomas del episodio maníaco son:

    • Aumento de la energía, actividad e inquietud
    • Temperamento eufórico, inusualmente bueno
    • Irritabilidad extrema
    • Velocidad de pensamiento y habla, pasando de una idea a otra rápidamente
    • Incapacidad para concentrarse
    • Poca necesidad de dormir
    • Creencias irreales sobre las propias habilidades y capacidades
    • Poca capacidad de reflexión
    • Gastar dinero en exceso
    • Periodo duradero de comportamiento distinto al usual
    • Incremento de la energía sexual
    • Abuso de drogas, en particular cocaína, alcohol y medicamentos para conciliar el sueño
    • Comportamiento provocativo o agresivo.
    • Negación de la existencia de un problema.

    ¿Cuál es el curso de un trastorno Bipolar?

    Por lo general, los episodios de manía y depresión se van sucediendo durante la vida del individuo. Entre episodios, la mayoría de personas con trastorno bipolar se encuentran libres de síntomas, aunque un tercio presenta síntomas residuales y un pequeño porcentaje experimenta síntomas crónicos que no remiten a pesar del tratamiento.

    En ocasiones, los episodios graves de manía o depresión incluyen síntomas de psicosis (o síntomas psicóticos)

    Las personas con trastorno bipolar pueden vivir de forma saludable y productiva siempre que su enfermedad sea tratada de modo efectivo. Sin tratamiento, sin embargo, el curso normal de un trastorno bipolar tiende a empeorar y, con el tiempo, experimentar episodios depresivos y maníacos con mayor frecuencia y gravedad que cuando apareció la enfermedad. En la mayoría de los casos, un tratamiento apropiado puede ayudar en gran manera a reducir la frecuencia y gravedad de los episodios, así como ayudar a las personas que sufren un trastorno bipolar a mantener una buena calidad de vida.

  • Trastorno Dismórfico Corporal

    Trastorno Dismórfico Corporal

    1 de Febrero de 2015 a las 16:17

    La mayoría de nosotros pasa mucho tiempo en el espejo viendo nuestra apariencia. Algunas personas pasan más tiempo que otras, sin embargo, cuidar nuestro cuerpo y estar interesados en nuestra apariencia es algo natural.

    La forma en la que nos sentimos respecto a nuestra apariencia es parte de la imagen que tenemos de nuestro cuerpo y de nosotros mismos. Muchas personas no están satisfechas con sus cuerpos y esto puede ocurrir sobre todo durante los años de la adolescencia, el momento en que nuestro cuerpo atraviesa muchos cambios.

    Aunque muchas personas no se sienten satisfechas con su apariencia, estas preocupaciones no ocupan constantemente sus pensamientos o no les atormentan. Pero para algunas personas, la preocupación sobre su apariencia puede ser extrema al punto de sentirse obsesionados.

    Algunas personas enfocan su atención de tal forma en imperfecciones imaginarias o pequeñas en su apariencia que no pueden dejar de obsesionarse por ello. Estar constantemente preocupados y enfadados sobre las imperfecciones del cuerpo o la apariencia es lo que se conoce como el trastorno dismórfico corporal (TDC).

    ¿Qué es el trastorno dismórfico corporal?

    El trastorno dismórfico corporal es una condición que tiene que ver con las obsesiones y pensamientos preocupantes que surgen de forma repetitiva en la conciencia de una persona. Cuando se padece de Trastorno Dismórfico Corporal, los pensamientos preocupantes son sobre imperfecciones que la persona percibe.

    Puede ser que las personas que sufren de Trastorno Dismórfico Corporal se fijen en lo que ellas perciben como una imperfección en el rostro, pero también pueden preocuparse sobre otras partes del cuerpo como el tamaño de las piernas corto, la talla de pecho, o la forma del cuerpo. Así como las personas con trastornos de la alimentación se enfocan en su peso, las personas con Trastorno Dismórfico Corporal se obsesionan con un aspecto de su apariencia. Las personas con Trastorno Dismórfico Corporal pueden sentirse preocupadas si su cabello es muy fino, si tienen cicatrices en su cara, ojos de diferente tamaño, nariz muy grande o labios muy finos.

    Al trastorno Trastorno Dismórfico Corporal también se la ha llamado “fealdad imaginaria” porque los temas sobre la apariencia que obsesionan a la persona suelen ser tan pequeños que las otras personas ni se dan cuenta de ello. Cuando otras personas si los perciben, lo consideran de menor importancia. Pero para una persona con Trastorno Dismórfico Corporal, sus preocupaciones se sienten de forma real, porque sus pensamientos obsesivos distorsionan y amplían cualquier pequeña imperfección.

    Debido a la imagen distorsionada del cuerpo que ocasiona el trastorno Trastorno Dismórfico Corporal, una persona puede creer que es demasiado fea o desfigurada para que otros la vean.

    Además de las obsesiones, el trastorno Trastorno Dismórfico Corporal también incluye comportamientos compulsivos y evitar ciertas actividades.

    Un comportamiento compulsivo es algo que una persona hace para tratar de aliviar la tensión que generan los pensamientos obsesivos. Por ejemplo, una persona con pensamientos obsesivos de que su nariz es horrible, puede verse en el espejo, ponerse maquillaje o preguntarle a otra persona varias veces al día si su nariz se ve horrible. Este tipo de comportamientos, el chequear, arreglar y preguntar de este modo son compulsiones.

    Una persona que padece de una obsesión generalmente siente una necesidad irresistible de ser compulsivo(a) ya que esto puede proporcionarle alivio a la preocupación de la obsesión. Para una persona que sufre de obsesiones, el comportamiento compulsivo puede ser la única forma de escapar a los sentimientos negativos que ocasionan los malos pensamientos. Las acciones compulsivas se repiten varias veces al día, ocupando gran parte del tiempo y energía de la persona.

    Evitar actividades también es parte del trastorno Trastorno Dismórfico Corporal. Una persona puede quedarse en su casa para evitar ser vista por otras personas. Los comportamientos que evitan hacer ciertas actividades incluyen no participar en clase, no socializar, o evitar los espejos.

    En el trastorno Trastorno Dismórfico Corporal, un patrón de pensamientos obsesivos y evitar actividades forma parte de la persona que lo padece. A pesar de que el constante chequeo, arreglo, preguntar y evitar hacer ciertas cosas tranquiliza de cierta forma a la persona ante sus pensamientos terribles, este alivio es solamente temporal. En realidad, cuanto una persona más ceda a su comportamiento compulsivo o evite ciertas actividades, más fuerte será el patrón de obsesiones, compulsiones o de evitar actividades.

    Después de cierto tiempo, harán falta más compulsiones para aliviar la angustia que ocasionan los pensamientos malos. Una persona con Trastorno Dismórfico Corporal no quiere preocuparse con esos pensamientos y comportamientos, pero al padecer de Trastorno Dismórfico Corporal puede parecer imposible romper este patrón.

    ¿Qué ocasiona Trastorno Dismórfico Corporal?

    Aunque la causa de Trastorno Dismórfico Corporal aun no está clara, los expertos creen que está relacionada con problemas con la serotonina, uno de los neurotransmisores químicos del cerebro. La regulación insuficiente de serotonina también juega un papel en el trastorno obsesivo compulsivo (TOC) y en otros trastornos provocados por la ansiedad, así como en la depresión.

    Algunas personas parecen estar más predispuestas a tener problemas con el balance de la serotonina, incluyendo quienes tienen familiares con problemas de depresión o ansiedad. Esto puede explicar por qué algunas personas desarrollan Trastorno Dismórfico Corporal mientras que otras no.

    Los mensajes culturales también juegan un rol en el Trastorno Dismórfico Corporal reafirmando las preocupaciones de una persona sobre su apariencia. Los mensajes críticos o las bromas pesadas sobre la apariencia a una persona que está creciendo pueden contribuir a la sensibilidad frente al Trastorno Dismórfico Corporal. Pero mientras los mensajes culturales, la crítica y las bromas pesadas sobre la apariencia de alguien pueden dañar la percepción de la imagen de una persona, este tipo de cosas individualmente no resultan en Trastorno Dismórfico Corporal.

    Es difícil saber exactamente cuán común es el trastorno Trastorno Dismórfico Corporal porque no hay muchas personas que sufran este trastorno que quieran hablar de ello o buscar ayuda. Pero comparado a las personas que simplemente se sienten insatisfechas con su apariencia, pocas personas tienen el verdadero trastorno Trastorno Dismórfico Corporal. Este trastorno generalmente comienza en los años de la adolescencia, y si no es tratado a tiempo, puede continuar en la edad adulta.

    ¿Cómo puede afectar la vida de una persona el trastorno Trastorno Dismórfico Corporal?

     Algunas veces las personas con Trastorno Dismórfico Corporal se sienten avergonzadas y guardan sus preocupaciones en secreto. Pueden pensar que otros los consideran vanidosos o superficiales.

    Algunas veces las personas se molestan con las obsesiones y las compulsiones de otros respecto a su apariencia. Pero estas personas no entienden lo que es el Trastorno Dismórfico Corporal o lo que atraviesa la persona que lo padece. Como resultado, la persona que padece esta condición puede que se sienta que nadie la entiende, juzgada de forma injusta o sola. Debido a que estas personas evitan el contacto con otras personas, puede ser que tengan pocos amigos o actividades para disfrutar.

    Es extremamente preocupante estar atormentado por pensamientos sobre imperfecciones en la apariencia. Estos pensamientos entran en la conciencia de la persona a lo largo del día y son difíciles de ignorar. Las personas con síntomas leves o moderados de Trastorno Dismórfico Corporal generalmente pasan mucho tiempo arreglándose en la mañana. Durante el día, puede que examinen su apariencia frecuentemente en el espejo o en las ventanas. Además, pueden buscar que otras personas en su entorno les reafirmen que todo está bien con su apariencia.

    Aunque las personas con un ligero caso de Trastorno Dismórfico Corporal generalmente continúan yendo a la escuela, las obsesiones pueden interferir en sus actividades diarias. Por ejemplo, alguien puede mirar o examinar la parte “imperfecta” del cuerpo de forma repetida o gastar altas sumas de dinero y tiempo en maquillaje para cubrir el problema. Otras personas con Trastorno Dismórfico Corporal se esconden de otras y evitan ir a ciertos lugares porque tienen miedo de que otras personas las vean. Pasar demasiado tiempo y energía pensando en preocupaciones sobre la apariencia le roba a la persona placer, felicidad y oportunidades para que pueda divertirse o socializar.

    Las personas que tienen síntomas severos puede que dejen de ir a la escuela, renuncien a sus trabajos o se rehúsen a dejar sus casas. Muchas personas con Trastorno Dismórfico Corporal también sufren de depresión. Las personas con los casos más severos de Trastorno Dismórfico Corporal incluso pueden considerar el suicidio.

    Muchas personas con Trastorno Dismórfico Corporal buscan la ayuda de un dermatólogo o cirujano cosmético para tratar de corregir la apariencia de sus imperfecciones. Pero los tratamientos dermatológicos o la cirugía plástica no cambian el Trastorno Dismórfico Corporal. Las personas con Trastorno Dismórfico Corporal que consiguen un cirujano dispuesto a corregir sus imperfecciones generalmente no quedan satisfechas con los resultados. Puede que sepan que aunque su apariencia ha cambiado, la forma obsesiva de pensar sigue presente y comenzarán a enfocarse en alguna otra imperfección.

    Buscando ayuda para el Trastorno Dismórfico Corporal

     Si tú o alguien que conoces sufre de Trastorno Dismórfico Corporal, el primer paso es reconocer lo que puede estar causando el problema. Muchas veces, las personas con Trastorno Dismórfico Corporal están tan enfocadas en su apariencia que creen que la solución está en corregir su apariencia en lugar de su pensamiento.

    El verdadero problema con el Trastorno Dismórfico Corporal está en las obsesiones y en las compulsiones que distorsionan la imagen del cuerpo en las personas, haciendo que se sientan feas(os). Debido a que las personas con Trastorno Dismórfico Corporal creen que lo que perciben es real y correcto, algunas veces la parte mas difícil para recuperarse de este trastorno es estar abierto(a) a otras ideas que pueden ayudar.

    El Trastorno Dismórfico Corporal puede tratarse con un especialista en salud mental con experiencia. Generalmente, el tratamiento incluye un tipo de terapia llamada la terapia cognitivo-conductual (cognitive-behavioral therapy, el modelo empleado por los profesionales del Instituto de Psicología). Este enfoque ayuda a corregir el patrón que está causando la distorsión de la imagen del cuerpo y la preocupación excesiva.

    En la terapia cognitivo conductual, un especialista ayuda a la persona a examinar y a cambiar pensamientos incorrectos, a resistir comportamientos compulsivos y a afrontar situaciones preocupantes que desencadenan preocupaciones sobre la apariencia.

    El tratamiento para el Trastorno Dismórfico Corporal lleva tiempo, trabajo y paciencia. También ayuda si se tiene el apoyo de una persona o una pareja. Si una persona que padece de Trastorno Dismórfico Corporal también sufre de depresión, ansiedad, sentimientos de estar aislado(a), solo(a), u otros temas en la vida, la terapia también puede tratar esos temas.

    El trastorno dismórfico corporal, como otras obsesiones, puede interferir en la vida de una persona, restándole placer y desgastando su energía. Un psicólogo con experiencia y conocimientos sobre Trastorno Dismórfico Corporal puede en ayudar a superar este trastorno en la persona para que pueda disfrutar de la vida a plenitud.frutar de la vida a plenitud.

  • Trastornos de la conducta alimentaria

    Trastornos de la conducta alimentaria

    6 de Enero de 2015 a las 16:56

    Un trastorno de la alimentación (TCA) es el resultado de un profundo malestar que se manifiesta a través de una marcada obsesión por la comida y el peso. Aunque las más conocidas son la anorexia y la bulimia, lo cierto es que existen muchos más.

    El los TCA, la persona establece una identidad personal vinculada a su apariencia física esperando obtener así una mayor autoestima. El resultado es que toda su vida acaba girando en torno a la alimentación, en un intento de controlar otras facetas de su vida en las que tiene más dificultades (estudios, trabajo, relaciones personales y frustraciones emocionales). Cuando esto sucede, nos encontramos ante un TCA.

    Es importante comprender que no son un capricho de niñas vanidosas sino una enfermedad psicológica grave y muy compleja que genera un profundo malestar. Es de vital importancia acudir cuanto antes a un especialista, pues son enfermedades progresivas que no remiten sin un tratamiento adecuado.


  • Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC)

    Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC)

    6 de Enero de 2015 a las 17:44

    El Trastorno Obsesivo Compulsivo se caracteriza por pensamientos indeseados, que aparecen de repente y la persona no puede evitar. Aunque comprende que esos pensamientos son absurdos, se siente angustiada y teme las consecuencias. Las obsesiones siempre van acompañadas de una ansiedad difícil de soportar, lo que lleva a la persona a realizar una acción, interna o externa, orientada a disminuir esa ansiedad y evitar aquello que teme.

    La característica común de todos los TOC es el elevado nivel de ansiedad que sufre la persona que los padece y, dependiendo de su gravedad, puede ser altamente incapacitante. Por ello es muy importante buscar ayuda profesional cuanto antes para que la persona retorne a una vida normalizada, libre de ideas obsesivas.

  • Trastornos de la personalidad

    Trastornos de la personalidad

    6 de Enero de 2015 a las 20:37

    Hay diferentes tipos de Trastorno de la personalidad. Se trata de trastornos que se dan de manera bastante frecuente, aunque en muchos de los casos, las personas que lo padecen no suelen acudir a ninguna consulta psicológica ya que los consideran parte de su personalidad y no un trastorno, incluso muchas veces, los trastornos de personalidad pueden llegar a confundirse con otros tipos de trastornos psicológicos. En general las personas con un trastorno de personalidad suelen provocar la sensación de ser una persona con conductas y pensamientos excéntricos y extraños, destacando por su exageración, y peculiaridades de comportamiento. Estos trastornos de personalidad se suelen dar desde el final de la adolescencia hasta la edad adulta.

    Existen 10 trastornos de la personalidad, todos ellos con un patrón de comportamiento y pensamiento inflexible y permanente que se distancia mucho de lo que se considera normal. De todas formas, cada uno de los trastornos de personalidad queda definido por una sintomatología:

    Trastorno Obsesivo-Compulsivo de la Personalidad:Las personas con este trastorno de personalidad necesitan tener un control absoluto sobre las cosas más insignificantes de su vida. Son personas muy ordenadas que les gustan mucho los horarios, hacer listas, organizar y son muy perfeccionistas. Suelen dedicar mucho tiempo al trabajo y les cuesta delegarlo puesto que consideran que nadie va a desempeñar las tareas mejor que ellos, ya que consideran que la mejor manera de hacer las cosas es la suya. En general son personas que respetan mucho las reglas y quieren que el resto de personas las cumplan. En muchas ocasiones también, son personas que guardan los objetos viejos puesto que opinan que es posible que los necesiten en un futuro.


    Trastorno Esquizoide de la Personalidad:Las personas que padecen este trastorno de la personalidad tienden al aislamiento social y a destacar por una baja exteriorización de sus emociones. Por lo general son personas solitarias, que les gusta realizar actividades de ocio solos y no suelen tener amigos.


    Trastorno Esquizotípico:Lo que más destaca de las personas con trastorno esquizotípico es su apariencia excéntrica y extraña. Por lo general suelen presentar problemas para expresarse por lo que a veces se muestran aislados y con afectividad escasa. Suelen tener pensamiento mágico y creencias bastante extravagantes.


    Trastorno Antisocial de la Personalidad:Las personas con este trastorno de la personalidad se caracterizan porque tienen serios problemas a la hora de respetar cualquier tipo de norma. En general, se trata de personas con mucha facilidad para la mentira, muy impulsivas e irresponsables. No suelen poder mantener un trabajo durante mucho tiempo y en muchas ocasiones acaban realizando actividades delictivas. Son personas que no se arrepienten de sus actos puesto que no sienten empatía, no aprenden de los errores y no sienten remordimientos. El principal objetivo que los mueve es poder satisfacer sus deseos lo más rápidamente posible y pasando por encima de quien haga falta. Este trastorno suele darse de manera más habitual en hombres que en mujeres.


    Trastorno Histriónico de la Personalidad: Las personas con un trastorno histriónico sienten una fuerte necesidad de ser el centro de atención. Suelen ser personas que tienen reacciones desproporcionadas a las situaciones que viven, son personas dramáticas e incluso suele dar la sensación de que están sobreactuando. En general son personas que dan una alta importancia al aspecto físico y presenta una actitud seductora aunque en la mayoría de los casos no tienen una clara intencionalidad sexual. Suelen tener muchos problemas para afrontar los problemas por lo que en muchas ocasiones por no poder gestionarlos tienen ataques de nervios. Este trastorno de personalidad suele ser más frecuente en mujeres que en hombres.


    Trastorno Paranoide de Personalidad:Las personas que sufren trastorno paranoide presenten una alta desconfianza hacia los demás. Son personas muy suspicaces y hostiles, y que generalmente responden de manera airada ante situaciones que puedan ponerlas en ridículo aunque sea mínimamente.


    Trastorno de la Personalidad por Dependencia: Los pacientes con este trastorno de la personalidad presentan una necesidad extrema de que se ocupen de ellos, lo que en general suele provocar un comportamiento totalmente sumiso respecto a los demás y genera un temor exagerado ante la posible separación. Tienen muchas dificultades para tomar decisiones simples y cotidianas si no cuentan con el consejo de los demás, en general padres y pareja, y también dejan que sean estos los que tomen las decisiones importantes cómo el lugar en el que vivir o qué trabajo escoger. No suelen mostrar desacuerdo con los demás, así que en general tienen fama de personas poco conflictivas y buenas personas. No suelen tener iniciativa y se acomodan fácilmente a los que los demás quieran hacer. Estas personas suelen sentirse desamparadas cuando están solas y en los casos más graves incluso pueden llegar a tolerar maltratos verbales para que la persona que está con ellos no les abandone.


    Trastorno Narcisista de la Personalidad: :Este trastorno de la personalidad se característica porque la persona que lo padece tienen una sensación totalmente subjetiva de ser un ser especial por encima de todo el mundo, claramente superior al resto de personas. Esta sensación acaba transformándose es un comportamiento de arrogancia extrema y sentimiento de superioridad. Las personas con este trastorno esperan recibir un trato preferente y especial por su supuesta superioridad y que el resto del mundo la reconozca. Tienen el pensamiento de que solo deben relacionarse con personas de su mismo nivel por lo que en general muestran un trato despectivo cuando se relacionan con los demás.


    Trastorno Límite de la Personalidad: Las personas que padecen este trastorno destacan por una alta inestabilidad tanto de la imagen de uno mismos que tienen, como a nivel afectivo. Son personas que en general presentan cambios de estado de ánimo muy marcados y que nunca están a gusto consigo mismas. Son personas que polarizan mucho las cosas y pasan rápidamente de la completa idealización de alguien a su devaluación absoluta. En general suelen tener sentimientos de vacío constantemente, por lo que en muchas ocasiones llegan a autolesionarse. También nos podemos encontrar con personas muy irascibles y con explosiones de rabia frecuentemente. En algunas ocasiones, este trastorno de personalidad puede ir acompañado de otros trastornos, como trastornos alimentariosdepresión o adicciones.


    Trastorno de la Personalidad por Evitación: Este trastorno de la personalidad destaca porque las personas que lo padecen tienen un miedo atroz a ser evaluados negativamente, menospreciados o rechazados. Suelen tener una percepción de sí mismos como vulnerables, débiles e inferiores a los demás, por lo que la visión que tienen del resto del mundo, es que son superiores a ellos, despreciativos y extremadamente críticos. Al sentirse rodeados de este tipo de personas, lo que intentan es evitar las situaciones en las que es necesario el contacto interpersonal, para así, poder evitar la ansiedad que les provoca estas situaciones. Estos problemas no se presentan al a hora de interactuar con personas por las que se sienten aceptados o que las conocen bien. Cuando están en grupo, suelen adoptar una postura muy pasiva y poco participativa.


  • Trastornos psicosomáticos

    Trastornos psicosomáticos

    6 de Enero de 2015 a las 20:38

    Los Trastornos psicosomáticos son aquellos que parecen presentar cuadros clínicos con sintomatología física (dolores de cabeza, gastroenteritis, mareos, sudoración, taquicardia…) pero que no tienen una causa fisiológica que los justifique. También puede darse el caso de que los síntomas físicos respondan a una enfermedad orgánica, pero que la situación psicológica del paciente agrave todo este conjunto de reacciones.

    Lo habitual es que las personas que padecen trastornos psicosomáticos, primero hayan pasado por diferentes hospitales, médicos y clínicas, en busca del origen de su malestar, puesto que al tener únicamente síntomas físicos, en la mayoría de las ocasiones, no se suelen relacionar con un trastorno psicológico. En la mayoría de las ocasiones, cuando por fin se acude a la consulta de un psicólogo, es como un último recurso, ya que no están predispuestos a creer que el origen de sus males provenga de su mente, a pesar de que está altamente demostrada la estrecha relación que hay entre losmalestares psicológicos y su reflejo en sintomatología física. Basta que pensemos en los síntomas que padecemos cuando creemos que hemos perdido nuestro teléfono, cuando nos dan un susto o cuando creemos que vamos a perder el Los Trastornos psicosomáticos son aquellos que parecen presentar cuadros clínicos con sintomatología física (dolores de cabeza, gastroenteritis, mareos, sudoración, taquicardia…) pero que no tienen una causa fisiológica que los justifique. También puede darse el caso de que los síntomas físicos respondan a una enfermedad orgánica, pero que la situación psicológica del paciente agrave todo este conjunto de reacciones.

    Lo habitual es que las personas que padecen trastornos psicosomáticos, primero hayan pasado por diferentes hospitales, médicos y clínicas, en busca del origen de su malestar, puesto que al tener únicamente síntomas físicos, en la mayoría de las ocasiones, no se suelen relacionar con un trastorno psicológico. En la mayoría de las ocasiones, cuando por fin se acude a la consulta de un psicólogo, es como un último recurso, ya que no están predispuestos a creer que el origen de sus males provenga de su mente, a pesar de que está altamente demostrada la estrecha relación que hay entre los malestares psicológicos y su reflejo en sintomatología física. Basta que pensemos en los síntomas que padecemos cuando creemos que hemos perdido nuestro teléfono, cuando nos dan un susto o cuando creemos que vamos a perder el avión (3 casos de estrés y ansiedad), por lo general sentiremos como se nos acelera el pulso, como sube la temperatura de nuestro cuerpo, aumenta la sudoración y en ocasiones extremas podemos sentir falta de aire, mareo, dolor de estómago, etc. Todos estos síntomas son producidos por los cambios que se generan en nuestro cuerpo para poder combatir dicha situación de estrés o miedo.

    Otros síntomas también frecuentes de los trastornos psicosomáticos son: gastritis, colon irritable, estreñimiento, hipertiroidismo o hipotiroidismo, migrañas, tensión muscular, picores, acné, dermatitis, etc..

  • Tristeza patológica

    Tristeza patológica

    28 de Diciembre de 2014 a las 00:37

    Se diferencia de la tristeza, que puede ser un estado de ánimo normal como la alegría, cuando alcanza un nivel tal que interfiere negativamente en la vida cotidiana, tanto en lo social como en lo familiar y lo sexual. Aparece sin motivos o tras un acontecimiento significativo. Es una sensación muy profunda, arrasadora. Tanto, que el paciente se siente "en baja", tal como si hubiera perdido el sabor, el placer de vivir. Se considera incapaz de brindar amor o afecto, lo cual aumenta sus sentimientos de culpa.

  • Cuentos e Historias

    Cuentos e Historias

    29 de Diciembre de 2014 a las 23:17

    Diferentes cuentos e historias para reflexionar.

  • Fábulas

    Fábulas

    29 de Diciembre de 2014 a las 23:02

    Una fábula no es mas que una pequeña historia literaria en donde los personajes generalmente son personificaciones, es decir, animales, plantas u objetos que actúan como si fueran humanos. Estos pequeños cuentos, tienen normalmente una enseñanza o moraleja , que es explicada al final de las fábulas.

    Características de la fábula:

    • Muestra un contenido moralizante. Intenta dejar una enseñanza en quienes la leen.
    • Siempre tiene, por lo menos, una moraleja.
    • No son muy largas, y contienen pocos personajes.
  • Frases

    Frases

    7 de Septiembre de 2015 a las 21:51

    Frases para reflexionar y pensar.

  • Libros

    Libros

    6 de Enero de 2015 a las 18:12

    Libros recomendados.

  • Películas

    Películas

    6 de Enero de 2015 a las 18:20

    Algunas películas recomendadas.