Publicado: 19 de Enero de 2015 a las 22:57

La ludopatía o el juego patológico se caracteriza porque el paciente se siente empujado por un deseo incontrolable de jugar, llegando a afectar a su vida laboral, familiar y, por supuesto, personal. Otra de las características principales del trastorno de la ludopatía es que cuando el paciente no está jugando, pasa su tiempo planificando cuándo volverá a poder jugar o cómo puede conseguir más dinero para continuar jugando. Este trastorno no se da de un día para otro, sino que es algo progresivo, haciendo que el jugador habitual se convierta en patológico sin que este llegue a darse cuenta.

Las personas con ludopatía nos comentan que lo que les impulsa a jugar, es sentir como "la adrenalina" corre por el cuerpo, ya que jugar les lleva a un estado muy potente de activación, e incluso, en muchos casos, de euforia.

Cuando una persona se da cuenta de que padece este problema, la reacción habitual es intentar dejar de jugar, aunque por lo general, solo lo consigue por periodos muy cortos de tiempo, en los que además se muestra mucho más irritable. Otra posibilidad también, es que utilicen el juego como una manera de evadirse de los problemas cotidianos o de las emociones negativas que pueden experimentar en su día a día, ya que habitualmente los pacientes indican que mientras estaban jugando "no pensaban".

Es habitual, que este tipo de pacientes mienta a su núcleo familiar sobre el grado de importancia que tiene el juego en su vida. En estos casos, por lo general, el paciente es plenamente consciente de que se trata de un trastorno adictivo, aunque no sea capaz de reconocerlo ante los demás. Lo habitual es que el paciente esconda el alcance real de su problema, y solo decide ponerse en tratamiento cuando se ve acorralado por la familia, o lo que es más habitual, por problema económicos.